El proceso de envejecimiento sigue siendo inevitable en el ser humano y en todos los seres que nacen, crecen, se reproducen, y más tarde o más temprano mueren y sus cuerpos se reintegran a elementos originales de los que se vuelve a nutrir la vida, en cualquier sitio de nuestro universo conocido, pero..
El envejecimiento no es igual en todas partes ni en todos los contextos sociopolíticos y económicos.
Desde hace décadas los científicos tienen claro que ciertos genes responsables de las funciones reproductivas se convierten con el paso de los años en uno de los factores causantes del envejecimiento de nuestro organismo.
El proceso de envejecimiento poblacional que atraviesa Cuba es la principal característica y reto de su dinámica demográfica, asegura un reciente análisis de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
Los factores de sustentación vital son fundamentales para la calidad de vida del que envejece: alimentos, salud, alojamiento. Pero también existen otros, de índole afectiva: el amor, la consideración, el cuidado, y las asistencias familiares y sociales, desempeñan un papel fundamental al calificar el grado de calidad de vida del individuo que asiste, consciente o inconsciente, a su propio deterioro físico y mental.
De manera que se puede envejecer con dignidad cuando la persona se siente cuidada, lúcida y agradecida de los años vividos, esperanzada aun por lo años por vivir.
Lamentablemente, el dinero y la riqueza no compran necesariamente la calidad de vida afectiva, dependiente de las acciones de los cuidadores del anciano.
A veces esas personas, familiares o empleados públicos, se desvelan por hacer su labor en beneficio de los mayores.
Lamentablemente en otras ocasiones no es así y la negligencia o la desidia y también la corrupción, determinan métodos y acciones que rondan con lo criminal.
En tiempos de calamidades esas situaciones se desnudan ante la opinión pública.
Por ejemplo, en estos días agencias cablegráficas informan sobre el deceso o evacuación de ancianos que vivían en un local dedicado a ellos, en la ciudad de Hollywood, al norte de Miami, Estados Unidos.
Las investigaciones hurgan en causas de los fallecimientos de las personas que pudieron haber inhalado monóxido de carbono o padecer de un calor excesivo tras suspenderse la electricidad y con esta los sistemas de ventilación de sus respectivas residencias, colectivas o individuales.
Una crónica de la Associated Press (AP) anuncia: Muertes en un asilo de Florida hacen sonar las alarmas, y después precisa: “maltrecha tras el huracán Irma” Florida centraba preocupaciones en sus vecinos más vulnerables e instaba a controlar el estado de los residentes en asilos. Entre las víctimas había personas de hasta 99 años y se temía que la cifra de muertos pudiera subir.
Rick Scott, gobernador del estado, calificó la situación de “incomprensible”, mientras el senador Bill Nelson añadió que era “inexcusable”.
Miami, en el Estado de la Florida, forma parte de los Estados Unidos de América, el país más desarrollado del mundo, y el de mayor potencial económico y militar. Sin embargo, a veces las noticias que allí se generan en materia de atención social deslumbran por su contraste entre las posibilidades y las crudas realidades que evidencia la crónica diaria, traducida en abandono de ancianos y niños sin amparo filial.
Una comunidad de retirados, Century Village, que alberga a cerca de 15 000 personas, fue testigo de un operativo de rescatistas para salvarles la vida.
Una semana después del paso del huracán Irma, unos seis millones 800 mil personas seguían esperando por el servicio eléctrico, que según autoridades locales podría demorar todavía una semana más, hasta conectar todas las zonas.
Sí, envejecer es inevitable, pero cuando se envejece consciente del abandono y la soledad, el envejecimiento en sí mismo deviene angustia, zozobra, ansiedad, depresión, enfermedad para la cual el mejor remedio es el amor y la consideración, aquí, allá y en “el más allá”.
(TVY)(Con informaciones de agencias)(20/09/17)
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