Viernes , 17 agosto 2018
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Foro de Sao Paulo o la ingente necesidad de alinearnos a la izquierda

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El Foro de São Paulo, cuya XXIV reunión sesiona por estos días en La Habana, Cuba, es un foro de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, fundado Fidel Castro y Luis Inacio Lula de Silva, líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, en la ciudad de São Paulo en 1990.

De acuerdo con sus postulados fundacionales, el Foro fue constituido para reunir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe. Así mismo, se ha constituido en una fuerza decisora y unificadora ante el avance de la contraofensiva de la derecha regional después de la llamada “década ganada” en la región.

Hoy más que nunca, esta “guerra de posiciones”, como denominó Katu Arkonada al escenario político latinoaméricano actual, necesita la coordinación y la identificación de intereses y onjetivos comunes a la izquierda a los siempre vilipendiados de la América. El reciente triunfo de López Obrador en México; el del uribista Duque en Colombia y los múltiples vaivenes político-judiciales en Brasil y Argentina, demuestran la necesidad de la concertación y el consenso.

Arkonada lo simplifica como: «(…) un momento de crisis. Crisis del capitalismo que sólo puede seguir el proceso de acumulación profundizando el despojo, en un proceso de financiarización de la economía, con Trump y el Brexit poniendo en jaque la globalización neoliberal, y China y Rusia haciendo jaque mate al mundo unipolar.

Crisis del imperialismo, que sin embargo continúa su ofensiva en todo el planeta, haciendo lo único que sabe hacer, y aprovechando también errores ajenos. En el caso de América Latina y el Caribe, ha cambiado el enemigo externo, Cuba por Venezuela, pero continúan las mismas viejas practicas en un nuevo tablero de juego.

Crisis política de la que no se salvan ni los gobiernos de izquierda ni los de derecha. Ahora mismo el escenario continental tiene incendios en Nicaragua, El Salvador, Ecuador, Brasil, Colombia y Argentina.

Al igual que en 1990, el foro nació en un escenario tremendamente complejo. En 2018 el foro se reunirá en Cuba en otro momento complejo. Del fin de la historia al fin del ciclo progresista es el relato que quieren imponer. Quieren (re) imponer una versión tecnocrática de la política, dejando como mucho espacio para un progresismo light.

Para ello la ofensiva mediática, judicial e incluso religiosa es abrumadora. Quieren vencer culturalmente y cuentan para ello con la potencia de fuego mediática, con el avance de la derecha evangélica entre los sectores populares y la herramienta del lawfare cuando es necesaria, especialmente contra los líderes de la izquierda.»

No obstante, para eso es el Foro de Sao Paulo. Para convertirse en un espacio de convergencia, debate y acción conjunta.

Más allá de las alertas de los antiamericanos que catalogan al Foro como «una amenaza a la democracia», que es un aparato «unificador del comunismo», o «la confluencia de la izquierda y los grupos terroristas de toda Iberoamérica». Su «peligrosidad» se justifica en el temor de los Estados Unidos a que sus resultados y potencialidades se conviertan en alternativa de lucha para buscar formas de integración y enfrentar la ofensiva injerencista.

De acuerdo con la brasileña Mónica Valente, secretaria ejecutiva del Foro, “este encuentro en La Habana puede tener la misma importancia histórica que cuando surgió en los años 90. Los desafíos son muchos, pero trabajaremos bajo el más profundo compromiso con la unidad de la izquierda, bajo las ideas del Consenso de Nuestra América y por la integración de los pueblos, fuerzas partidistas y movimientos sociales. Tengo la convicción de que venceremos”.

“Desde Hugo Chávez en 1999 empezamos a construir una alternativa real de un nuevo presente y un nuevo futuro para nuestros pueblos”, con logros en la etapa precedente como el fortalecimiento de Mercosur, la creación de Unasur, el Alba, Petrocaribe y la Celac, con la proclama de América Latina como zona de paz. Asimismo, alertó que, al igual que en los ´90, hoy se vive una “fuerte contraofensiva del imperlialismo y del neoliberalismo”.

Valente, en declaraciones al diario Granma, llamó a hacer un análisis profundo de la situación actual para saber cuáles son las fuerzas y condiciones de la izquierda.

En ese sentido, la primera sesión del evento contó con la asistencia del primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralphs Goncalves; el luchador independentista puertorriqueño Oscar López Rivera, y la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff, entre otras personalidades latinoamericanas. Entre los 439 delegados asistentes se cuentan representantes de partidos y movimientos de Asia, Europa y África.

El programa de la primera jornada incluyó la Escuela de Formación Política y el III Seminario del Partido de la Izquierda Europea con el Foro de Sao Paulo “Visiones Compartidas”; la plenaria Contra el Colonialismo, por la Solidaridad Antimperialista y la paz y un encuentro de jóvenes participantes .

José Ramón Balaguer Cabrera, jefe del departamento de Relaciones Internacionales de Partido Comunista de Cuba, señaló que esa unidad continental no solo es esencial para enfrentar la actual ofensiva del capital transnacional, orientada a controlar los recursos naturales y el destino político de nuestros pueblos, sino para preservar los espacios de poder alcanzados.

También, añadió, se debe asegurar la solidaridad que necesitan las experiencias políticas y de gobierno que persisten en avanzar por caminos diferentes a los pautados por los defensores del capitalismo. Construir esta unidad fue y es, según la experiencia histórica cubana, una condición −reiteró− esencial, para contrarrestar cualquier ofensiva adversaria.

El chileno Juan Andrés Lagos señaló que la reunión, en las actuales circunstancias, conlleva una importancia táctica y estratégica contra el hegemonismo y el capitalismo salvaje. El encuentro tiene el desafío de dar un impulso, un nuevo ímpetu a esta lucha de los pueblos que todavía no termina’, señaló el dirigente comunista, para quien es necesario detener la ofensiva imperialista, el intento de refundación del capitalismo salvaje..

Varios delegados señalaron que la unidad e integración de la región en todos los sentidos, es la única forma de enfrentar el injerencismo de Estados Unidos, que está llegando a límites extremos, sin descartar la intervención militar directa y la generación de focos de conflictos en varios países de la región

Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

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