Viernes , 21 septiembre 2018
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Frustraciones profesionales

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La vida laboral llega muchas veces sin previa preparación. Más que certezas aparecen muchos miedos e incertidumbres. Uno tiene una vaga idea de que cambian las prioridades, que se eleva la exigencia y el rigor y que la disciplina aumenta. Pero no mucho más. Sin embargo, la realidad supera todas las expectativas. Buenas y malas experiencias se juntan para matizar las vivencias de cada quien en materia profesional.

Terminar la universidad implica el comienzo de la vida laboral, llena de retos como todo lo nuevo. Para muchos implica una aventura a lo desconocido otros les temen a las responsabilidades y para los menos carece de sentido. Lo cierto es que representa una etapa decisiva en la formación de los nuevos profesionales y la primera impresión cuenta mucho. Si, esa que depende de las personas y de los lugares donde reciben a los jóvenes para prepararlos de una manera más integral.

El tema del servicio social, como también se le conoce a esta etapa, no es precisamente un lecho de rosas. Muchos dimes y diretes se tejen a su alrededor. Casi siempre las experiencias dejan un sabor amargo en los jóvenes pues tienen que lidiar con incomprensiones, rechazo y malas atenciones. Eso sin dejar de mencionar las veces que son ubicados en centros donde no requieren de esa especialidad. Entonces se sienten sub utilizados y se estancan en una plaza que nada tiene que ver con su profesión.

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Lamentablemente no todos los recién graduados, cuando chocan con las dificultades, se quedan o tienen la suerte o la voluntad para mantenerse en el perfil. Muchos buscan, y encuentran enseguida, trabajo en negocios particulares angustiados por el fantasma de la frustración profesional y económica. Esta última de gran peso a la hora de tomar cualquier tipo de decisión. Ciertamente algunos consiguen desarrollar la profesión en determinadas actividades del cuentapropismo, atraídos en mayor medida por la posibilidad de ganar más dinero que por la satisfacción profesional.

El incumplimiento del servicio social no alcanza la «categoría» de problema en el país ya que la mayoría de los egresados universitarios lo cumple. Para muchos jóvenes es algo importante, no pocos lo consideran solo una obligación, y otro tanto decide echar por tierra todo el tiempo y esfuerzo en su formación para aportar fuerza calificada.

Jóvenes estudiantes de la ISPJAE, durante su estancia en el campamento de la UBPC, Blas Roca, de Artemisa. Juventud Rebelde/Roberto Suárez 22 de Octubre de 2009

Aunque abundan las malas experiencias también existen quienes corren con suerte en su primer acercamiento laboral. El centro que los acoge encaja con su perfil profesional, el tutor es una persona preparada y el plan de entrenamiento tiene de todo un poco.  En esos casos, apenas si se siente el paso del tiempo. No molestan las tareas ni el trabajo constante. Lo importante es el aprendizaje que aporta conocimientos y crecimiento profesional.

Acerca de Eliane Táboas Merino

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Periodista. Graduada en la Universidad de La Habana. Corresponsal en Matanzas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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