Lunes , 10 diciembre 2018
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Indolencia madrugadora en El Tenis

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Los vecinos que habitan cerca del rápido El tenis, ubicado a escasos metros de la playa de igual nombre de la urbe yumurina, no saben ya a dónde acudir para expresar su malestar ante lo que allí sucede en las madrugadas.

En las altas horas de la noche, quienes allí residen ven como la calma nocturna se transforma abruptamente en bullicio, música alta, carreras de autos, malabares de motos, gritos, violencia…y el mal lejos de solucionarse, se agudiza.

Aunque mucho se ha escrito sobre la necesidad del respeto y comedimiento en los espacios públicos, y si bien existen leyes que penalizan estas manifestaciones, quienes lesionan la calma y el sueño de sus congéneres campean a sus anchas.

A pesar de que en Cuba se encuentran vigentes legislaciones de carácter laboral, ambiental y un cuerpo de nueve normas de aplicación obligatoria, no siempre se cumplen, como bien destaca Luis Felipe Sexto, miembro fundador del Comité Técnico de Normalización de Vibraciones y Acústica, perteneciente a la Oficina Nacional de Normalización de Cuba.

En un blog digital creado para combatir el ruido, se puede leer un enjundioso trabajo de su autoría donde se reconoce que las normas cubanas relacionadas con la salud, el medio ambiente, la seguridad u otro tema de marcado interés nacional son de aplicación con carácter obligatorio, relacionadas con el ruido, su medición y control.

Este cuerpo normativo insuficiente, necesitado de revisión y actualización, establece conceptos, procedimientos de medición y criterios para caracterizar ambientes afectados acústicamente.

A manera de ejemplo vale mencionar el Decreto Ley No. 23, aprobado por el Consejo de Estado, que entró en vigor a partir de enero del 2003, el cual prohíbe elevar el volumen de los equipos de radio o música en los vehículos, hasta un nivel que moleste o impida la concentración necesaria para conducir.

Pero como bien asegura el refranero popular, las leyes se acatan, pero no se cumplen, bien lo saben y lo sufren los vecinos que cerca de El tenis intentan conseguir el descanso, infructuosamente, en las noches matanceras.

 BULLICIO EN LA CARPA

Para una importante parte de la juventud matancera, La carpa, como comúnmente se conoce al referido rápido, resultó el lugar preferido donde escuchar música y compartir. Allí instalaban una gran pantalla con la música del momento. Mas desde septiembre del 2017 solo se escucha la música, en volumen bajo que proyecta un televisor en la pared del establecimiento. Así que las molestias provienen de otro fenómeno, como lo reconocen los propios trabajadores del recinto.

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En entrevistas con varios vendedores de este establecimiento se conoció que ellos también resultan víctimas de las indisciplinas que allí proliferan a altas horas de la noche. Aseguran que ellos pueden pedir que bajen el volumen de la música si ocurre en el interior del establecimiento, pero a veces “la fiesta” tiene lugar en el malecón a orillas de la calzada.

El lugar resulta punto de reencuentro de quienes deciden prolongar la noche y la algarabía una vez que cierran los diferentes centros nocturnos de la ciudad. Junto a las ganas de divertirse traen además las de vociferar, acelerar el motor de los autos, acompañadas, además, de las molestas bocinas portátiles.

Todo esto ocurre entre las cuatro y cinco de la mañana cuando las personas que habitan cerca aún duermen, o intentan hacerlo.

¿La solución? Muy simple, aunque demorada. El respeto irrestricto a las legislaciones, como recoge la Ley No. 81 Del Medio AmbienteParticularmente, la referencia al ruido como problema ambiental se reconoce en uno de sus artículos:

“Queda prohibido emitir, verter o descargar sustancias o disponer desechos, producir sonidos, ruidos, olores, vibraciones y otros factores físicos que afecten o puedan afectar a la salud humana o dañar la calidad de vida de la población”.

Pensamos que el enfrentamiento a este problema debe ser de frente y sin cortapisas, deben jugar su papel de una vez y sin delación los inspectores ambientales y los de sistemas estatales, así como una mayor presencia las fuerzas del orden. Los vecinos lo agradecerán y verán que sus reclamos no fueron a parar a saco roto donde florece la indolencia madrugadora.

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Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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