Domingo , 24 noviembre 2019
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Internet, las trampas para perder tiempo en la red

redessocialesAcceder a Internet puede resultar sumamente ventajoso para la empresa que contrate el servicio, y para el crecimiento tecnológico y cultural de sus empleados, siempre que no caigan en las trampas que la red les tiende, las que suelen extraviarlos a través de  senderos tentadores, conectados en línea, en tiempo real, o diferido, con memorias digitales de minúscula longitud, pero capaces de concentrar muchas horas de buena información, chatarra televisual,  pasatiempos improductivos, y hasta  alucinógenos digitales.

Las víctimas que no se percaten de esta realidad, lejos de mejorar  el aprovechamiento de su tiempo, derrochan las posibilidades de la tecnología, pueden caer en estrés y hasta sufrir las trampas lúdicas que lo conducen al vicio.

No exagero. Según el experto Piers Steel, “Una de cada cuatro personas se describiría como crónica perdedora de tiempo navegando en la red.  Puede empezar con algo relevante y sin darse cuenta se hallará absorto, leyendo sobre la complejidad de la política prusiana del siglo XVI o matando gente en un desafío virtual de supervivencia.

El correo es otra de las tentaciones que deben controlarse.  ¿Cuántas veces al día se revisa innecesariamente? Más de un tercio de  entrevistados sobre este asunto admiten que pierden al menos  una hora diaria de productividad por sus adicciones al  correo y las redes sociales.

Algunos dedican hasta seis horas al día a conversar sobre asuntos intrascendentes con otras personas que se ocupan de lo mismo…

En Estados Unidos el tiempo de estudiantes adictos a Internet rebasa el 80 por ciento, a juicio de pedagogos un serio problema para el aprendizaje, porque los chicos emplean millones de horas  en jugar, enviar y recibir fotos, enamorar y gastar bromas en las redes sociales simplemente  en  un mundo virtual que les permite evadir la realidad, pero cuyas consecuencias reales las sufrirán  a muy corto plazo, y en términos benignos se traducirán por lo menos en  suspensos escolares, frustraciones y otras lamentables consecuencias.

El antídoto se basa en comprender y admitir esta realidad para ejercer la propia voluntad, beneficiarse de la tecnología, crecer y ahorrar tiempo, el oro de la vida.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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