Domingo , 21 octubre 2018
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¿El invento chino del cambio climático u otra de las trumpadas de Donald?

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Donald Trump lo ha vuelto a hacer. Nos ha sorprendido a todos. La única diferencia en esta ocasión es que sus decisiones logran un peligroso alcance global y pone en riesgo la supervivencia toda de la humanidad.

La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París pone en ascuas el futuro de las nuevas generaciones. Este pacto, que entró en vigor el pasado año y fue firmado por 190 naciones, pretende mantener el aumento de la temperatura global debajo de los 2 grados respecto a los niveles pre-industriales, y de acuerdo a numerosos especialistas ambientales, resulta quizás la última esperanza del hombre.

El magnate inmobiliario con esta decisión cumple una de sus promesas de campaña, al igual que lo hizo al retirar a la nación norteña del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, mientras expone que su disposición busca defender la creación de empleo en EE.UU. y evitar lo que él considera ventajas concedidas a países como China o India.

Según el mandatario, el Acuerdo de París le costaría al país tres billones de dólares y 6,5 millones de empleos en los próximos 10 años. “El acuerdo es una redistribución masiva de la riqueza de Estados Unidos a otros países”, afirmó en las declaraciones al firmar el decreto. “Fui electo para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París”.

En ese sentido, de acuerdo con BBC, Trump cuenta con el apoyo del electorado en zonas cuyas economías dependen del negocio del carbón, así como de una veintena de senadores republicanos que días atrás lo instaron a dar este paso en una carta pública y ahora lo aplauden.

Por su parte, a la gente de Pittsburg no le ha hecho mucha gracia la alusión en el discurso presidencial. Esta es una ciudad que impulsó un importante cambio de su matriz económica y posee un importante desarrollo en áreas como la salud, la tecnología y los servicios financieros. Es conocida además como la “Ciudad Solar de Estados Unidos” y sus empleos en el área de la energía limpia doblan a los del sector del petróleo y el gas natural.

Mientras la medida llena titulares alrededor del globo, la “escapada” de Donald del pacto no luce tan acelerada. Tal parece que el presidente norteamericano, y sus múltiples asesores, no se leyeron en su totalidad el dossier del Acuerdo de París.

En la capital francesa se estableció que los países no podrían abandonarlo durante los primeros tres años y, una vez decidido, no sería efectivo hasta un año después. Es decir, en teoría, EE.UU. seguirá formando parte del acuerdo del clima hasta 2020.

No obstante, en la práctica la situación es distinta. Trump ha aprobado diversas normativas que ya han desmantelado la política de Obama en su lucha contra el cambio climático y que contribuirán a que no se reduzcan las emisiones. A falta de estas protecciones, Estados Unidos ya iba a fracasar en su compromiso con París. Trump ha eliminado los planes energéticos que prohibían nuevas explotaciones de energías fósiles y ha dado vía libre a las extracciones en zonas costeras que Obama había protegido.

Muchos especialistas concuerdan en que las consecuencias para EE.UU serían peligrosas. En un primer análisis, seguirá siendo uno de los grandes países contaminantes —el segundo sólo por detrás de China— y no logrará alcanzar sus objetivos en recortes de emisiones. En el terreno diplomático, Washington ya no podría acudir a ninguna de las reuniones posteriores del grupo de París ni emplear su liderazgo en la lucha contra el calentamiento global como una de sus bases para negociar con sus socios.

Mientras, desde el punto de vista del medio ambiente, el planeta sufrirá mayores niveles de calentamiento, subirán las temperaturas medias, se acelerará el deshielo en los polos y crecerá el nivel del mar. Éstas son las predicciones de los científicos que alertan de las consecuencias de no reducir las emisiones tóxicas. Si EE.UU. lo recorta menos de lo prometido, como segundo país más contaminante, el impacto puede ser aún mayor.

Una estimación de varios expertos consultados por Associated Press apunta a que cada año podría haber hasta tres mil millones de toneladas más de dióxido de carbono en la atmósfera. Incluso si todos los países del Acuerdo de París cumplen su compromiso excepto Estados Unidos, la tierra podría calentarse 0.3 grados centígrados más a finales de siglo —el objetivo es que no alcance los 2 grados para entonces y ya hemos superado más de 1,1 grado centígrado.

Mark Barteau, director del Instituto de Energía de la Universidad de Michigan, consultado por la agencia EFE, se refirió a la ironía de que las estadounidenses Chevron o Exxon Mobil, de la cual Rex Tillerson, el actual Secretario de Estado, fue presidente, se hayan unido a otras petroleras mundiales como British o Shell en el respaldo al compromiso internacional para frenar el calentamiento global.

Si hace poco más de diez años las centrales térmicas a base de carbón proporcionaban la mitad de la electricidad que consumía Estados Unidos, debido al empuje de la energías más limpias y baratas, el año pasado el porcentaje ya era sólo del 30%, superado por el 34% del gas natural y seguida por el 14% de la nuclear y el 15% de las renovables (eólica y solar, principalmente). Y Trump “no puede revertir esta tendencia”, aseguró el experto.

Mientras, de acuerdo con expertos en relaciones exteriores, China ya se apresta a ocupar parte del vacío que deja EE.UU., intentando garantizar con Europa el mantenimiento del acuerdo de París. Para Beijing podrían reducirse las exigencias de medir adecuadamente sus propias emisiones de gases de efecto invernadero -que generan dudas de otros países- y aumentar las oportunidades de negocios en energía renovable.

En el 2015, para poner un ejemplo, EE.UU. liberó a la atmósfera 5,1 millones de kilotones de monóxido de carbono, más de lo que produjeron en conjunto los 28 países de la Unión Europea. Esto representó casi el 20 por ciento de la totalidad de emisiones a nivel mundial. Esta trumpada de Donald ha sido contundente y ya resulta catastrófica para el planeta. ¿Qué estará por venir en el próximo capítulo?

Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

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