Cuando el presidente Barack Obama reconoce que el bloqueo económico, comercial y financiero que sufre Cuba por más de 50 años ha fracasado como política de Estados Unidos hacia nuestro país, está diciendo que la nación norteña usará métodos más sutiles para lograr el mismo viejo objetivo de hacer que la Revolución involucione, renuncie a construir un sistema socialista de justicia para todos y retorne al capitalismo.
La orquestación de esa nueva política emplea tácticas dirigidas a fomentar la ilusión de que la libre empresa capitalista sería un paraíso, donde Cuba, liberada del bloqueo, saltaría hacia la abundancia ayudada por el Fondeo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Pero los apologistas del capitalismo silencian las consecuencias del endeudamiento público y lo sucedido a las naciones que en Europa del este que renunciaron al socialismo y pusieron marcha atrás al aplicar las recetas de corte neoliberal impuestas por el del Fondo Monetario Internacional, las cuales implicaron la privatización masiva de la propiedad pública; la reducción drástica de los gastos de orden social; el control de la inflación, reduciendo la partida de salarios; la liberalización de los precios y el control de cambios.
Las citadas y otras medidas impuestas en una llamada “terapia de choque” en las naciones del este de Europa, condujeron de inmediato al desmedido desempleo, reducción de salarios, supresión de los servicios de salud y educacionales gratuitos, proliferación de la prostitución, eliminación de programas de protección de ancianos y niños, y otras calamidades.
A contrapelo de esas intenciones involucionistas, la actualización del modelo económico socialista en Cuba se ha planteado el reconocimiento objetivo del mercado y la propiedad cooperativa y privada como elementos que –bajo control estatal- pueden propiciar una economía más eficiente, acompañando las transformaciones esenciales de la propiedad pública en un proceso de tránsito hacia un socialismo próspero y sostenible.
Pero esas necesidades no se alcanzan sobre la base de consignas. Es imprescindible lograr que la conciencia social asuma la realidad y el reto que significa trabajar más y mejor para defender el derecho a seguir siendo independiente, soberano, decir No a la involución y Sí al desarrollo con justicia social, a fin de que nuestro país siga siendo dueño de su propio destino. (TVY)(Por
Roberto Pérez Betancourt)(25/12/15)
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