El amor se puede volver muy frágil cuando aparecen los celos, un sentimiento que domina a quien lo experimenta y puede desencadenar reacciones inesperadas. Hoy nos estaremos acercando al tema.
Los celos hablan de aquella parte más frágil y delicada que tiene el amor, una cara nada agradable si de relaciones de pareja hablamos. Y es que domina a quien los sufre pues la persona se siente inferior, insegura y abandonada por aquel al que dice querer. ¿Pero será en verdad amor eso que sienten los celosos?
Los celos pueden ser patológicos o delirantes donde el afectado siempre imagina a su pareja con otro. Claro también pueden existir celos hacia los amigos, la familia o el entorno laboral o de estudio en que se desenvuelve la otra persona.
El celoso se hace muchas preguntas a la vez, casi siempre sin causas aparentes. ¿Será que no me quiere a mí y si al otro? ¿Cómo puede ser que prefiera estar con su amiga y no conmigo? ¿Será que no le importo nada? Preguntas que casi siempre conducen a un callejón sin salida porque no son más que invenciones que lo hacen enloquecer.
Las relaciones de pareja se construyen a partir de la complicidad, la comunicación y sobre todo el respeto mutuo. Es por eso que si existen conflictos que no han sido resueltos, difícilmente se logre mantener la relación. Más si tenemos en cuenta que los celos que muestran una excesiva dependencia hacia la persona que supuestamente se quiere son los que más deterioran a las relaciones de parejas.
La persona celosa se percibe como alguien frágil, con problemas de identidad, posesiva y envidiosa de todo aquello que rodea a su pareja fuera de su entorno privado. La atormenta todo el tiempo con reproches, sospechas y acusaciones infundadas.
Lo importante en estos casos es darnos cuenta del daño que nos provocamos a nosotros mismos y a nuestra pareja y buscar ayuda especializada. Claro ese paso es el más difícil de todos porque implica asumir que se agobia a la otra persona y que puede sufrir mucho.
Ya en el final, solo aconsejarles a los amigos que dejen a un lado los celos que nada bueno traen cuando estamos intentando consolidar una relación de pareja. Lo mejor y más saludable es quererse sin presiones, sin fantasmas que impidan que crezca un sentimiento tan hermoso como el amor.
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