Es usual salir a la calle y ver a muchas personas luciendo ropas de marcas reconocidas en el mundo de la moda. Da lo mismo si es Supreme, Adidas o Nike. Lo cierto es que los jóvenes inundan con esta furia infinidad de espacios para sentirse más reconocidos y a tono con sus amigos. La mayoría de las veces resultan ser solo copias, pero los letreros importan más.
¿Qué representa la ropa para los adolescentes? Mucho. Mientras que para algunos es un arma de defensa en la que esconden su cuerpo, para otros es un elemento expresivo que permite no pasar inadvertidos.
Es por eso que en esta búsqueda por encontrar lugares y objetos de pertenencia, las marcas, cualquiera sea la elegida, crea una especie de identidad. Y más a nivel de grupo, ese que tanto influye en los adolescentes.
Si decimos “Chanel”, enseguida pensamos en riqueza, moda, glamour. En cambio “Nike” o Adidas, las relacionamos con el éxito, la vida sana, y el deporte.
Todos estos valores que aporta una marca a una prenda son los que quieren tener para sí los jóvenes. Por eso se sienten atraídos hacia ellas y establecen una especie de competencia a ver quién se compra más y mejor.
En esta gran oleada de las marcas hay una que se ha impuesto en los últimos tiempos: Supreme. Si, esa que pone en grandes letras blancas sobre fondo rojo, todas sus letras.
Mientras en el mundo, los devotos de la Supreme pagan entre cien y tres mil dólares por una camiseta, pantalón, mochila, gorra u otro artículo, los cubanos se limitan a usar copias muy baratas.
A pesar de que Supreme está muy de moda ahora, en realidad no es nueva. Lleva más de veinte años en el mercado. El sitio web de esta marca explica que nació en abril de 1994 en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. La empresa no solo se dedica a la venta de vestuario deportivo, sino también produce patinetas.
A medida que vamos creciendo, nuestras afinidades cambian y nos damos cuenta de que el mundo de la música, el arte y la moda empiezan a imponernos, sin apenas notarlo, patrones a seguir.
Los más jóvenes no lo niegan: si pudieran andar todo el tiempo de marca, lo harían. Según ellos esa ropa da personalidad, estatus, habla de quién eres y de tu posición económica.
Lo complejo radica en que la aspiración de llenar sus closets de estas prendas, muchas veces se aleja de la realidad. Los diseños de las ofertas de las tiendas estatales son poco atractivos y los particulares disparan los precios y asustan a cualquiera.
Y en todo este tema, ¿dónde queda la industria nacional? ¿Acaso no puede asumir las crecientes demandas de los mercados?
El caso es que la industria textil ha dejado muchos sinsabores en las últimas décadas. Ciertamente su poca eficiencia ha generado que el país compre fuera de sus fronteras lo que no se produce dentro, sin satisfacer de todos modos la fuerte demanda.
En esta constante búsqueda de modelos y estilos si de moda se trata, basados en las influencias de los medios de comunicación, la música y el arte en general, los jóvenes pierden de vista lo realmente importante para una persona.
Y es que la moda y las marcas no pueden convertirse en el centro de la vida. Tenemos que darnos cuenta de cuan maravillosa es la vida y nosotros mismos sin la ayuda de ninguna moda que solo busca llamar la atención.
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