Casi siempre, juzgamos a las personas por su apariencia, sin apenas conocerlas. Y es que, la apreciación externa que hacemos sobre alguien, no siempre es la correcta. Te proponemos indagar sobre el tema en las líneas que siguen.
La apariencia tiene que ver con la manera en que los demás nos ven y nos perciben. El vestuario, la forma de hablar y de actuar dicen mucho o nada sobre quienes somos. Y es que las apariencias pueden ser auténticas o no. Claro, casi nunca reflejan con exactitud lo que realmente queremos expresar.
El primer encuentro casi siempre marca pautas si de apariencias se trata y en dependencia de lo que queramos lograr. Los jóvenes son maestros en el tema. Si hablamos de impresionar favorablemente a un nuevo amor, visten las mejores galas. Si por el contrario quieren llamar la atención, protestar o simplemente verse distintos, entonces visten y se comportan de manera estrafalaria. Lo mismo sucede si comenzamos en una nueva escuela o nos mudamos de barrio. La primera impresión es la que queda, aun cuando no concuerde con la realidad.
El dilema es: ¡Ser o aparentar ser! Ahí se complica todo porque ya no depende de lo que el otro decida creer o no de ti, sino de la imagen que tú promuevas ante los demás de forma intencionada. A mi entender, siempre es mejor ser que aparentar ser. Ganas más, puedes abrir otras puertas y ganar confianza y respeto con los demás.
Muchas veces tendemos a juzgar sin conocer. Por eso, resulta recomendable en estos casos, darle una oportunidad al otro, dejar que muestre su verdadero yo. Cuando conocemos a profundidad una persona y compartimos con ella podemos descubrir realmente, la personalidad de cada uno.
En realidad, “el hábito no hace al monje” pero, lamentablemente vivimos en un mundo donde las apariencias sí importan. Y cada vez más las personas y los jóvenes, de manera especial, viven ese pedacito y aparentan lo que no son para ganar un lugar en el grupo, el reconocimiento de los amigos o la independencia de los padres. Lo importante es superar esas creencias y defender lo que somos.
A veces, no nos damos cuenta de lo encantadora que puede ser una persona si la conocemos a fondo. Como por lo regular, solemos poner los ojos en el aspecto externo, no vemos más allá. A lo mejor alguien se presenta con las mejores cartas y resulta todo un fiasco. Otros por el contrario, pueden aparentan ser un fracaso y en realidad son personas geniales. Hay que darle tiempo a todo.
Si me pidieras un consejo, te diría que siempre te presentes ante los demás tal cual eres. Con desenfado y trasparencia puedes lograr lo que te propongas. Desplegar nuestros verdaderos valores y virtudes va mucho más allá de cómo nos vistamos o arreglemos físicamente. Ya tienes el consejo, ahora tú, lo tomas o lo dejas.
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