Lunes , 25 marzo 2019
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Lo sabíamos: A Marco Rubio no le gusta la pelota

A Marco Rubio no le gusta la pelota, eso es seguro. El político, venido a menos tras su derrota frente a Donald Trump en la candidatura presidencial, anda tratando una vez más de desbaratar lo logrado si se habla de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, y ahora, por supuesto, es el turno de nuestro deporte nacional.

En recientes declaraciones, el republicano ha asegurado que el histórico acuerdo firmado entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y la Major League Baseball (MLB) «es una farsa y estoy trabajando para que se anule lo antes posible».

No podíamos esperar nada mejor. Por supuesto, si tenemos en cuenta que Rubio es uno de los principales asesores de Donald Trump en cuanto al tema Cuba, y percibimos los retrocesos dados en el sentido de la normalización de relaciones entre ambos países, sabemos que este pacto no le podría causar buenas sensaciones.

El recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero; los supuestos “ataques sónicos” y la consecuente reducción del personal diplomático y otras múltiples amenazas en organizaciones regionales y a través de organizaciones no gubernamentales, tienen detrás la marca de agua de Marco, que se vanagloria de sus orígenes cubanos, pero anda metiéndole mano a todo aquello que huela a normalidad, respeto y soberanía.

En este caso, nuestra querida y pasional pelota es la que sufre los latigazos de odio del legislador. Bajo el argumento de que la FCB obtendrá el 20 por ciento del valor total de cada contrato de la MLB firmado por un jugador cubano, Rubio despotricó que «el régimen impondrá un nuevo impuesto sobre la renta a las ganancias de los jugadores, a pesar de que el ingreso se gana jugando en Estados Unidos», para tuitear después un artículo de la revista política National Review titulado Trump debería vetar el mal acuerdo de MLB con Cuba, y manifestó seguridad en que el jefe de la Casa Blanca y el Departamento de Estado pondrán fin a una iniciativa que describió como «ilegal, inmoral y terrible».

Lo más triste del caso es que el tipo —aseguran los analistas— posee cierta influencia sobre Trump para asuntos anticubanos, por lo que algunos medios del main stream han comenzado a divulgar su cháchara y no han dejado de surgir especulaciones acerca de un posible fin del trato.

No obstante, por estos días el diario The Washington Examiner aclaró que sería «una tontería tratar de detenerlo con la reversión de las disposiciones que facilitaron su surgimiento».

MIentras que la MLB y su Asociación de Jugadores afirmaron en unas declaraciones reseñadas por medios de ese país que el objetivo del convenio, cuyas negociaciones se prolongaron durante casi tres años, es «poner fin al peligroso tráfico de peloteros cubanos que desean jugar béisbol profesional en Estados Unidos».

Asimismo, recordaron que esa peligrosa práctica, documentada en procedimientos legales y reportes de medios de comunicación, ha causado grandes dificultades a los jugadores cubanos y sus familias. Robert Manfred, comisionado de la MLB, destacó que durante años la entidad bajo su mando ha estado tratando de poner fin a la trata de peloteros de Cuba por parte de organizaciones criminales: «Creemos que el acuerdo logra ese propósito y permitirá que la próxima generación de jugadores persiga su sueño sin soportar muchas de las dificultades que enfrentan colegas actuales y anteriores», acotó.

Pero Rubio no entiende de eso. Él no sabe nada de pelota, ni de lo que significa para ambos países. A él no le interesa que, por ejemplo, el hoy jardinero de los Rojos de Cincinnati y ex estrella de los Dodgers de Los Ángeles, Yasiel Puig, se viera involucrado a costa de su vida y la de su familia con cárteles dedicados al tráfico humano; o que el estelar inicialista de los Chicago White Sox, José D. Abreu, también sufriera en carne propia las inseguridades y los miedos de una salida ilegal. Bajo esas rectas, Marco Rubio, como no sabe jugar, seguro que se poncha.

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Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

Un comentario

  1. Gabriel Torres a mi si me gusta el basbal×lo jugue desde pequeno y lore completa mi Sueno de jugar baseball profesional,en USA y en la liga profesional cubana,con el equipo Almendares,no se tu edad pero quizas tu no conocias tes esta liga,porque en el 59 llego el desgobierno para el cual tu escribe y acabo con el profesionaismo (la pelota esclava)y 60 anos despues quiere regressr a ella para explotar a los nuevo esclavos del baseball,una pregunta-tu Donal el 25%de tu sueldo al periodico?porque estos atletas tienen que daselo al desgobierno de cuba,cuando yo fire profesional Batista gobernar Cuba,ami no me pidieron ningun %,es por eso que Marco Rubio y yo Ivan Davis estamos en contra de esta farsa.y no signs defendiendo ese regimen combated para que pueDan vivir en libertad

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