El aprendizaje y la experiencia continua en la vida crean en los jóvenes todo un archivo que se convierte en una especie de guía para crecer y escoger su camino. Este camino es justamente el proyecto de vida, aquello que decidimos ser o hacer para sentirnos plenos y realizados. Recorrerlo no es una tarea sencilla. Encontraremos dificultades, incomprensiones y también aciertos.
El proyecto de vida es el gran organizador de la existencia. Nos permite trazarnos estrategias, sobre todo a largo plazo, para saber lo que queremos. Muchos lo asumen solo como la elección de un oficio, profesión o pareja. Sin embargo, es mucho más que eso. Significa aprender a vivir, a sentir, trabajar, soñar, ser feliz y sobre todo tener confianza en el futuro.
En el proyecto de vida de los jóvenes hay dos situaciones que son determinantes: la elección de una carrera u oficio y la de una pareja. Elegir una carrera no es tarea fácil. Hay que analizar si se ajusta a nuestras habilidades y destrezas, si nos enamora y si nos imaginamos el futuro siendo parte de esa profesión. En el caso de la pareja también hay que andar con pies de plomo. Debemos analizar a fondo a quien abrimos nuestro corazón para no llevarnos sorpresas desagradables.
En este proceso, muchos padres se sienten dueños de la situación y sienten que son ellos los que deben tomar el mando y no los hijos. Por eso muchas veces interfieren en las ya difíciles decisiones de los jóvenes, con amenazas, sobornos, discursos y todo tipo de manipulación. Esto solo los confunden más al punto de volverlos inseguros y dependientes.
Es necesario entonces tener claro lo que queremos lograr con nuestra vida para enfocarnos e ir tras los sueños. Esto no es algo sencillo. Requiere seguridad, confianza en uno mismo y también apoyo por parte de la familia. Con eso ya tenemos medio camino recorrido. El otro depende de las oportunidades y de la capacidad de aprovecharlas en función de superarnos y aprender siempre más.
La escuela también tiene responsabilidad en la educación y preparación de los muchachos. Proporcionarles información, orientación y sobre todo consejos debe estar en el centro de interés de los maestros. Claro, no siempre sucede así. Hay escuelas muy responsables, otras menos. Y también alumnos receptivos y otros no tanto.
Decir juventud es referirse a una etapa muy significativa de la vida, llena de energías, vitalidad, sueños, metas y proyectos. Por eso tiene implícito el hecho de experimentar, innovar y transformar el mundo para mejor. Así que elige sin presiones, sin miedo al cuestionamiento o al fracaso. Recuerda que los errores siempre dejan enseñanzas para seguir andando.
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