Jueves , 28 noviembre 2019
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Música amarga

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musica-altaLa música es, para muchos, energía, motivación, vida. Despierta todos los sentidos y pone adrenalina en la sangre para mover el esqueleto o simplemente disfrutar de sus letras. Sin embargo, puede volverse un poderoso enemigo si los decibeles exceden nuestra capacidad de escuchar.

Actualmente, el ruido es uno de los contaminantes más agresivo pues constituye un elemento distorsionador que irrumpe en el ambiente que nos rodea. Los jóvenes se encuentran entre los grupos sociales de mayor riesgo. Todo a partir del uso excesivo de teléfonos celulares y reproductores de audio, así como las visitas frecuentes a discotecas y sitios de diversión donde la música suele escucharse excesivamente alta.

Vale apuntar que el nivel de energía en el oído se mide en decibeles y cuando un sonido se encuentra entre los 70 y los 90 dB, no es considerado nocivo. Sin embargo, la música alta, es música que se reproduce a un nivel peligroso durante una exposición a largo plazo. Por ejemplo, una conversación normal tiene alrededor de 65 dB, mientras que el ajuste más alto de un iPod tiene alrededor de 100 dB. Por su parte, los conciertos de rock y discotecas alcanzan regularmente de 110 a 120 dB. Los jóvenes cada día se sitúan más en el centro de esta problemática y lo peor es que no entienden los riesgos.

Los jóvenes de 15 a 29 años son los más vulnerables a sufrir daños por estar expuestos a altos volúmenes, según investigaciones recientes. Y es que el oído, al igual que otros órganos, envejece. Con el paso del tiempo, los jóvenes de ahora oirán a los 40 años como una persona de 60, si tenemos en cuenta el abuso en la exposición al ruido de las discotecas y lugares recreativos, y el uso impropio de reproductores de música a alto volumen.

No importa cuánto se suba la música cuando la oyes, la norma general es que cuanto más tiempo la escuches, mayor será el estrés que causes al oído. Pero el ruido no solo afecta al sistema auditivo, también provoca alteración nerviosa, desórdenes digestivos, insomnio, agresividad, fallos de la visión, hipertensión arterial y bajo rendimiento productivo. Anótalo para que no abuses de la música alta, esa que contagiosamente está en todas partes.

Hoy se está desarrollando una generación que en el futuro, será de personas con más problemas auditivos, cuya afectación se agrava con las tecnologías y las tendencias sociales que llevan a los más jóvenes a escuchar su música a volúmenes estridentes. Se trata entonces de entender que la capacidad auditiva no sólo se reduce con la edad, sino también con la exposición permanente a ruidos muy altos, que podrían dañar de manera definitiva el oído.

Escuchemos la música entonces como se debe, sin esos estridentes picos en el volumen que no solo molestan y agreden nuestros oídos sino también a los que nos rodean, a la familia o los vecinos. Si la es sinónimo de placer y emoción, ¿por qué volverla amarga? Reflexionemos entonces para poder disfrutar siempre del envidiable sonido de la música.

Acerca de Eliane Táboas Merino

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Periodista. Graduada en la Universidad de La Habana. Corresponsal en Matanzas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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