En tiempos difíciles, Cuba llama a la inteligencia colectiva y a la búsqueda de soluciones para seguir adelante en el empeño de construir un mejor país para todos. Los jóvenes somos motor impulsor y no quedamos relegados en estas iniciativas que buscan explotar nuestras potencialidades y lograr mejores resultados en cada esfera de la vida.
Pensar en el país que todos queremos implica ser consciente de las necesidades colectivas, crecerse ante los tropiezos y buscar soluciones entre todos. Por supuesto que los jóvenes tenemos una inmensa responsabilidad en esto y nuestra participación debe ser activa. Lo mismo el estudiante, el obrero, el profesor o el ingeniero. El aporte colectivo siempre rinde mejores frutos.
Una frase de José Martí sentenciaba con mucho acierto que «Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Y la pelea del mundo viene a ser la de la dualidad hindú: bien contra mal».
Precisamente de lo que se trata es de ser menos egoístas y más solidarios, que tu problema sea el mío también. Para llegar a ese nivel de pensamiento y de realidad nos falta mucho por lograr. Quizás, la esencia en pensar juntos para buscar estrategias en común y de esa tormenta de ideas pueden salir ideas maravillosas. ¿Qué crees tú?
Corren tiempos crudos. Pero de entre las complejidades surgen ideas para cualquier coyuntura. Por eso la batalla permanente con el tema del ahorro en cualquier lugar. Lo mismo en la escuela, en la casa o en el trabajo. Y no visto como una consigna o una meta a cumplir sino con la verdadera convicción que entre todos podemos contribuir a ser más eficientes con los recursos que tenemos.
El sitio web de la Presidencia de Cuba dejó abierta una convocatoria para que cada quien comentara su criterio, su visión de la idea de pensar como país. Una pequeña mirada a los miles de comentarios nos deja ver que existen muchas Cuba dentro nuestra Cuba. Diversa, auténtica y llena de complejidades, así es nuestra isla. De ahí lo importante de tener miradas distintas y variadas sobre una misma realidad.
La máxima dirección del país nos ha convocado a pensar distinto, a identificar las fortalezas del tiempo que vivimos, muy diferente a otras etapas. De ahí el valor de intercambiar criterios y relacionar propuestas diversas que arrojen luz sobre el camino. Nadie dijo que sería fácil pero tampoco que fuese imposible de lograr. Y los jóvenes somos eternos soñadores y nos encantan los retos.
Pensar como país debería ser, más allá de las necesidades inmediatas, un sentimiento colectivo, permanente. Debemos verlo como el centro de nuestras preocupaciones y tareas cotidianas, para darle una sacudida a la apatía, las malas acciones y la vulgaridad. “Pensar como país” es más que un lema o consigna en tiempos difíciles. Hay que verlo como un ejercicio permanente de análisis colectivo donde todos debemos y podemos ser parte para moldear la Cuba del futuro.
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