Lunes , 18 junio 2018
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Sea sincero, ¿usted es de los que le temen al dentista?

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En el consultorio  se divisan pinzas y jeringuillas sobre bocas abiertas, y sobre todo se escucha el zumbante girar de la “fresa”  taladrando dientes y muelas.

No son pocos los adultos que luego de  esperar su turno, al instante de entrar a la consulta  optan por la puerta de salida del local.

La mejor manera de evitar esos traumas es acostumbrar al niño  a visitar al amigo dentista desde  antes de que le salgan los primeros “dientes de leche”, de manera que sus primeras experiencias  se asocien con consejos a los padres e indoloros métodos de prevención.

Entre los temores que a temprana edad condicionan posteriores conductas de rechazo  se incluyen los que surgen durante  la visita al dentista, asociada con  ambiente sobrecogedor.

Algunas madres,  cuando  charlan entre  delante de sus hijos, compiten  en  demostrar  cuál de ellas sufrió más durante la consulta anterior y, sin percatarse, transmiten a los niños una especie de pánico.

Odontólogos recuerdan que  acciones simples pueden contribuir desde temprano a la higiene bucal, como el  limpiar las encías del bebé con un paño blanco de algodón, luego de amamantarlo.

Ellos  recomiendan que les hagan una visita cuando el niño tiene entre seis y ocho meses de edad para  evaluar el peligro de caries futuras.

Si se emplea un biberón para dar de beber leche,   este no debe permanecer en la boca después que el niño se duerma, porque el hidrato de carbono contenido en el alimento y el líquido residual deterioran los dientes.

El consumo de dulces y refrescos ricos en azúcar aumenta el riesgo de padecer caries, pero si se está alerta y la higiene es adecuada se puede  contrarrestar el efecto negativo.

Exámenes  cada seis meses  resultan eficaz  profilaxis y fijan un hábito   que deberá mantener el resto de la vida.

Aprender a  cepillarse los dientes adecuadamente  y hacerlo al levantarse, antes de irse a dormir y después de ingerir alimentos sigue siendo el más universal y efectivo de los métodos preventivos de  caries y otras enfermedades bucales.

Medidas específicas para cada paciente recomendará el facultativo. Pero sobre todo es importante que desde pequeño el ser humano se acostumbre a ver al dentista como el buen amigo que protege  dentaduras y abrillanta  sonrisas.

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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