Materializar sus sueños y desvelos artísticos sobre el lienzo, la cerámica o una pieza escultórica es algo que se le da muy bien a Sergio Roque. Camagüeyano de nacimiento, pero matancero por adopción, Sergio Roque Ruano resulta un artista de la plástica que se mueve en un amplio espectro creativo.
Él es profesor, Máster en Bellas Artes, escultor, pintor, ceramista, restaurador y dibujante. Desde su graduación en 1977 de la Escuela Nacional de Artes Plásticas ha emprendido el camino de la superación y el estudio. Quizás eso lo llevó a titularse en 1984 en la Academia de Bellas Artes de Kiev, Ucrania, en la especialidad de escultura.
Aunque Sergio Roque se mueve por varios soportes le imprime un sello único a cada pieza cuando se trata de plasmar sus motivaciones e inquietudes artísticas. Eso lo lleva quizás a establecer líneas paralelas entre sus pinturas, cerámicas, cartulinas y murales.
Algo que distingue sobremanera la obra de este artista de la plástica es su propio concepto de la feminidad, alejado de los estándares pre establecidos. Roque vuelve una y otra vez a la mujer como musa inspiradora. La devuelve reinventada, siempre en movimiento, con volumen y adoptando formas caprichosas.
Su más reciente muestra, «Metáforas del cuerpo» nos delata precisamente esta necesidad de recrear el mundo femenino. Con ella se insertó en el capítulo matancero de la XIII Bienal de La Habana.
El destacado poeta, escritor y editor matancero Alfredo Zaldívar, expresó en la nota de presentación del catálogo: ¨Sergio Roque Ruano es un hombre dotado para el arte. El arte no es una copia de la realidad, es la recreación de la realidad. Sus códigos de belleza son propios. Se ha hecho de una poética, la máxima inspiración de un artista. Roque no pinta mujeres, no pinta gordas (gordas primitivas pintaba Botero); Roque no pinta mujeres estilizadas con cuellos de cisne (esas las pintó Modigliani). Roque sigue a los clásicos, pero los subvierte. Sergio Roque pinta metáforas del cuerpo femenino. ¨
La restauración y conservación de la Sala de Conciertos José White, antiguo liceo de Matanzas, representó un sueño cumplido para Sergio Roque con todos los desvelos y dilaciones que entrañó el proceso. El resultado se aprecia en un espacio renovado y más funcional para la música en sus variados formatos.
Justo ahí funciona ahora su estudio –galería, una iniciativa que le devuelve al local su añeja relación con todas las manifestaciones del arte. No se trata solo de mostrar la obra de Roque sino también la de creadores matanceros y de otras partes de Cuba.
En muchas de sus piezas, el amor, por momentos, es protagonista de historias. Cuerpos que vibran, rostros esotéricos o simplemente detalles de un paisaje anhelado sobresalen en cualquiera de las técnicas, al lograr una armonía entre las figuras y los espacios que las contienen.
Así es la obra de Sergio Roque, extensa, variada y sorprendente. Porque en cada una deja una parte de sí y emprende siempre el vuelo creativo hacia una nueva aventura donde pueda dibujar metáforas desde la realidad.
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