Lunes , 24 septiembre 2018
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Terrorismo contra Cuba o el odio como mensaje

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Desde 1959 la Revolución Cubana ha padecido más de 690 actos terroristas provenientes de organizaciones de origen cubano radicadas en Miami. Como consecuencia de ellos, han muerto casi 4 000 cubanos y 2 099 han quedado incapacitados.

El terrorismo contra la mayor de las Antillas ha sido el rasgo más característico de la política agresiva norteamericana hacia nuestro país. Y pese a la voluntad actual de restablecer las relaciones con el poderoso vecino, aún se presiente la añeja hostilidad, anclada en algunos sectores de la extrema derecha norteamericana, principalmente un sector político de origen cubano.

Esta política de Terrorismo de Estado, iniciada poco después del 1 de enero de 1959, y desde que EE.UU. abrigó a los miles de criminales, torturadores y malversadores batistianos que salieron huyendo de Cuba y fundaron su redil en Miami, cuna y germen de la mafia terrorista anticubana.

Una política que incentivó el secuestro y piratería de aeronaves; que toleró, entre 1959 y 1960, más de 50 bombardeos con explosivos y fósforo vivo contra centrales azucareros cubanos y áreas urbanas pobladas; que organizó una oposición mercenaria interna y externa, y puso a su alcance cientos de toneladas de explosivos y armamentos que provocaron, según sus propios documentos desclasificados: 110 atentados dinamiteros, la detonación de 200 bombas, 950 incendios y 6 descarrilamientos en menos de 6 meses.

Una política que financió y organizó una invasión mercenaria por Playa Girón, al sur de nuestra provincia, en 1961, la cual sembró el terror y la muerte antes de ser totalmente derrotada. Una política que organizó una operación subversiva de gran alcance llamada Mangosta, que entre 1962 y 1963 causó muchas muertes inocentes, promovió miles de sabotajes y elaboró pretextos para tratar de justificar una vez más una invasión militar norteamericana contra la Isla.

Toda esta política genocida contra nuestro pequeño país ha contado con el apoyo de una guerra radial y televisiva desde territorio de los Estados Unidos que también promueve el sabotaje, el asesinato y la traición a la patria. En aquellos cinco primeros años tras el triunfo revolucionario, el gobierno norteamericano también promovió y armó un ejército irregular de 299 bandas y 3 995 bandidos en las montañas que causaron 549 muertes y miles de heridos. ¿Quién no recuerda el asesinato del maestro matancero Conrado Benítez a manos de estos asesinos?

Este territorio aún lamenta los sucesos que, desde el cercano febrero de 1959, comenzaron con el incendio de plantaciones de caña de azúcar por parte de individuos vinculados al derrocado gobierno dictatorial de Fulgencio Batista y se extendieron por varias décadas.

A modo de ejemplo, en el mes de junio de 1961, fue destruido un comercio rural cuyo costo ascendió a 28 000 pesos y en 1962, resultó herido el campesino Jesús Yiloraméndez, al ser atacada la finca Jesús de Nazareno, en el poblado de Agramonte, por la banda encabezada por Pedro Sánchez González, conocido como “Perico”. También en junio de 1964, fueron heridos tres tripulantes de un barco perteneciente a una cooperativa pesquera que fue hundido en Cayo Bahía de Cádiz, como resultado de un ataque de una embarcación proveniente de territorio norteamericano.

Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

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