A veces, el ímpetu de la juventud nos hace quemar etapas y adelantarnos en muchas cosas. Sin embargo, para todo hay tiempo en la vida.Por eso la propuesta de reflexionar en torno a este tema en las líneas que siguen.
Estudiar y sacar buenas notas, comportarse adecuadamente, respetar a los padres y tener algo de diversión deberían estar en el centro de atención de jóvenes y adolescentes. Sin embargo no siempre sucede así y otras inquietudes entran a jugar un rol protagónico en sus vidas.
El inicio de las relaciones sexuales en la adolescencia suele ser una de las mayores preocupantes en esta etapa. Muchos adelantan la fecha sin estar preparados física ni mentalmente para ese momento. Tal parece que se tratara de una moda, simple curiosidad o por estar a la par del resto de los amigos.
Hace apenas unas décadas, el momento de iniciar la vida sexual llegaba, para la mayoría, alrededor de los veinte años. Hoy, estudios indican que la edad promedio ronda los quince años. Lo más peligroso son las consecuencias derivadas de este comienzo prematuro: embarazos no deseados, maternidad, matrimonios precoces, infecciones de trasmisión sexual, abortos y disfunciones sexuales.
Lo mismo pasa con los cambios repentinos de color de cabello, el maquillaje excexivo, la ropa estrafalaria o los tatuajes. Los saltos deben ser de forma paulatina, algo así como subir una escalera, peldaño a peldaño, sin apresuramientos. Lo importante es llegar con seguridad y satisfacción a cada nuevo nivel y con una mejor preparación para asumir los retos.
Otro ejemplo que marca los comportamientos de muchos adolescentes antes de tiempo tiene que ver con el excesivo consumo de alcohol y cigarros, especialmente durante las salidas del fin de semana, para sentirse menos inhibidos. En realidad estos hábitos no ayudan a vivir el momento, más bien impiden disfrutar plenamente las vivencias y provocan un sinnúmero de malestares.
Para nadie es un secreto que la adolescencia es una etapa de rebeldía. En este período ocurren transformaciones físicas, psicológicas y sociales. También cambian los intereses y las motivaciones. El papel de los padres es fundamental en estos casos, sobre todo para dar un voto de confianza a los hijos y prepararlos para cada período de la vida.
Es importante que todos aprendan a vivir intensamente pero sin quemar etapas. Cada cual es el protagonista de su propia existencia, por eso en la forma en que transcurran los cambios, se podrá alcanzar en un futuro una realización plena en la vida personal, de pareja o familiar. Esperemos que tomes en cuenta nuestros consejos. Recuerden que todo tiene su momento.
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