Domingo , 17 noviembre 2019
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Violencia entre jóvenes: un signo de alarma para todos

En los tiempos que corren, los jóvenes tienen otras formas de ver y enfrentar la vida. Esto trae consigo, muchas veces, actitudes violentas e inadecuadas en cualquiera de los escenarios de su vida.                

Muchos atribuyen el hecho a la modernidad, el cambio de época. Sin embargo, nada justifica esta manera de ser y conducirse en la vida para darle salida a determinados problemas o situaciones. Sobre la violencia y sus implicaciones en la vida de jóvenes y adolescentes comentamos en estas líneas.

Un tema muy recurrente en los últimos tiempos es la violencia que existe los jóvenes. No sé tú, pero yo he oído infinidad de cuentos donde una equivocación o un pequeño incidente terminan en hechos violentos, no siempre con el mejor de los finales.

Efectivamente, se está volviendo muy recurrente y en diferentes escenarios. Ya sea la escuela, la casa, un centro recreativo o en plena calle. Por eso todos debemos encender las alarmas y buscar causas y condiciones para frenar este fenómeno.

Aunque en sentido general, los niveles de violencia en Cuba no son tan altos, esto no quiere decir que no existan personas violentas. Dicen que este tipo de conductas se aprenden y la primera oportunidad para comportarse de manera violenta nace en el hogar.  

¿Cómo? Sencillamente observando e imitando la agresividad de padres, madres y otros familiares. Incluso puede estar relacionado con personajes de series televisivas, películas o novelas que asumen roles violentos en sus interpretaciones.

Las formas más comunes de manifestación de la violencia entre adolescentes y jóvenes son la violencia física -ya sea con golpes, empujones o ataques con armas blancas-; la verbal, que puede pasar por gritos, insultos, y la psicológica, ya sea con silencios, rechazos o chantajes emocionales.

La pregunta que todos se hacen es por qué sucede esto y cada vez con mayor frecuencia. Los patrones de educación siguen siendo discriminatorios y sexistas.

Además, las fallas en la comunicación entre los adolescentes, sus padres y maestros, resultan propicias para manifestaciones de violencia no sólo en la escuela sino en otros espacios.

Si las personas, y sobre todo los más jóvenes, siguen pensando que pueden resolver sus problemas con agresiones, el mundo va convertirse en un caos.

Y en la prevención o en la corrección de estas actitudes entra a jugar un papel muy importante los padres y los maestros. Pero no desde la pasividad sino desde la comunicación, el intercambio y sobre todo los buenos ejemplos.

Aparentar que no existe la violencia, esconderla, negarla o por el contrario asumirla como algo “natural”, favorece que se vea como un modo legítimo entre los adolescentes y en su relación con los adultos.

De ahí la necesidad de reconocer la existencia de la violencia e identificar sus causas, evaluar las consecuencias para poder iniciar procesos que permitan cortar de raíz el problema.

Todos tenemos la responsabilidad de conducirnos por la vida como personas de bien. Qué nuestra familia y amigos se sientan orgullosos de quiénes somos y hacia dónde vamos.

Entonces debes darte cuenta que no queda espacio alguno para la violencia. La vida tiene espinas y tiene rosas y cómo tal debes aprender a lidiar con ella de una manera sabia. Nunca elijas el camino de la violencia porque terminará marcándote para siempre.

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Acerca de Eliane Táboas Merino

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Periodista. Graduada en la Universidad de La Habana. Corresponsal en Matanzas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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