Miércoles , 16 enero 2019
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Dislexia: saber qué es y entenderlo, vital para la educación

Esos niños y jóvenes que parecen hiperactivos, les cuesta mucho trabajo leer, atender y aprender las explicaciones de los maestros, se muestran inquietos en el aula, no atienden y en demasiadas ocasiones son calificados como “conflictivos” o “malcriados”, en realidad podrían estar padeciendo de dislexia, sin que maestros y padres comprendan de qué se trata esta realidad.

La dislexia (del griego δυσ– “dificultad, anomalía”; y λέξις, “habla o dicción”) es la dificultad de aprendizaje que afecta a la lectoescritura, es de carácter específico y persistente. Se da en personas que no presentan ninguna discapacidad física, motriz, visual o de cualquier otro tipo.

Realmente, quienes padecen dislexia en Cuba o en cualquier otro lugar del mundo,  tienen un desarrollo cognitivo normal o alto. En psicología o psiquiatría se define la dislexia como una discrepancia entre el potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de una persona, sin que exista cualquier tipo de problema, ya sea sensorial, físico, motor o deficiencia educativa.

A juicio de expertos en pedagogía, en la práctica docente existen profesores conscientes de  este problema y que se forman, se asesoran y trabajan codo a codo con las familias. Pero también  hay otro grupo de maestros que por falta de formación más que de voluntad, no tienen esa sensibilidad hacia el problema.

¿Puede un niño disléxico llegar a aprender y calificarse adecuadamente en un oficio o profesión? La respuesta de los expertos es que sí, siempre que cuente con la paciencia necesaria por parte de maestros y familiares, además de las condiciones apropiadas y las adaptaciones metodológicas  para que el propio estudiante llegue a comprender la naturaleza de sus aparentes discapacidades y las venza.

  Entre las adaptaciones necesarias para atender a los disléxicos,  los expertos subrayan:   leer las preguntas del examen una a una en voz alta, dar más tiempo para responderlas, tener más en cuenta en los alumnos con dislexia el contenido de sus respuestas que las faltas de ortografía, que son  síntoma de su trastorno del aprendizaje, o no poner dos exámenes el mismo día.

La autoestima y el padecimiento de dislexia

En reciente entrevista pública, referida en el diario español El País,  la científica Luz Rello, autora de Superar la dislexia (Paidós), precisa que un niño con dislexia lo pasa mal en un centro en el que no se hacen las adaptaciones necesarias para su completa inclusión educativa, porque sienten que no pueden alcanzar el ritmo de sus compañeros y cargan muchas veces con el estigma de “tontos”, lo que supone también una merma en su autoestima.

La propia autora describe en su libro que  cuando descubrió  a Marie Curie(**) cómo soñó ser como ella, y cómo se avergonzó de su propio deseo “porque en el fondo ya sabía que yo no era lo suficientemente inteligente para llegar a serlo”.

Seguramente usted conoce a algún niño o niña  que sufre cuando se compara con sus condiscípulos y se da cuenta de que no avanza al igual que ellos en la asimilación de las materias que imparten los profesores, especialmente la ortografía. Esta realidad les lleva a un sentimiento de frustración que insta a abandonar los estudios y sumirse a veces en depresión  sin que alguien los comprenda

Se trata de un asunto universal, habida cuenta la dislexia no es una enfermedad ni puede ser vista como característica de algún grupo étnico en particular, de acuerdo con las valoraciones de expertos, quienes sí coinciden en que  puede presentarse en cualquier comunidad y que las familias son un pilar fundamental para lograr que el niño se levante por las mañanas y vaya contento a su escuela, donde deben esperarlo profesores aptos para comprender y aplicar las metodologías adecuadas que diferencien el tratamiento pedagógico a niños disléxicos, de las cuales igualmente se benefician sus condiscípulos, porque  todo lo que se plantea para alumnos con dislexia es perfectamente aplicable para alumnos que no tienen este trastorno del aprendizaje. Todos los alumnos se benefician de esas adaptaciones. (Con informaciones especializadas y archivos del autor)

 

(*)La dislexia (del griego δυσ– “dificultad, anomalía”; y λέξις, “habla o dicción”) es la dificultad de aprendizaje que afecta a la lectoescritura, es de carácter específico y persistente. Se da en personas que no presentan ninguna discapacidad física, motriz, visual o de cualquier otro tipo. Asimismo, las personas con dislexia tienen un desarrollo cognitivo normal o alto. Erróneamente el término se aplica a la dificultad para una correcta escritura, en este caso el término médico apropiado es el de disortografía. En términos más técnicos, en psicología y psiquiatría se define la dislexia como una discrepancia entre el potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de una persona, sin que exista cualquier tipo de problema, ya sea sensorial, físico, motor o deficiencia educativa (según el DSM-IV).

 

(**) María Salomea Skłodowska-Curie[ (Varsovia, 7 de noviembre de 1867-Passy, 4 de julio de 1934), conocida habitualmente como Marie Curie, fue una científica polaca, nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades —Física y Química—y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París. En 1995 fue sepultada con honores en el Panteón de París por sus propios méritos.

 

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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