Martes , 10 diciembre 2019
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El virus del SIDA sigue siendo amenaza letal

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Tres décadas después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara al primero de diciembre  fecha conmemorativa de acciones fundamentales para combatir el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)  y garantizar a los enfermos servicios de prevención y asistencia, el planeta que habitamos sigue constatando lo mucho que todavía falta para controlar esta pandemia, a pesar de registrarse avances de significación, de acuerdo con referencias internacionales de círculos científicos especializados en esta materia.

En Cuba y en todas las latitudes del orbe se desplegaron diversas actividades en ocasión de la conmemoración, que constató la existencia registrada de más de 37 millones de seres humanos en el mundo que padece las consecuencias del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Con el lema “Conoce tu estado”, se insta a las personas a realizarse las pruebas del VIH,   punto inicial imprescindible  para el tratamiento de una de las catástrofes sanitarias más m mortales en la historia, que de acuerdo con estadísticas oficiales suma ya más de 25 millones de muertes, en especial en las naciones de menores recursos económicos y sanitarios.

De acuerdo con informaciones de la Organización de las Naciones Unidas, en la actualidad hay 15 millones de pacientes en tratamiento, pero lo cierto es que se ignora los millones que supuestamente deambulan con el virus sin saberlo.

África subsahariana es ejemplo de  programas gubernamentales  precarios  y de insuficiente  ayuda  por parte de las naciones desarrolladas, subrayan expertos, quienes reiteran la imposibilidad de  cumplir el propósito de  eliminar el sida en el año 2030 si no existe un compromiso decidido en el mundo rico de invertir lo necesario para que el mal desaparezca de forma global, no sólo entre quienes tienen mayores recursos financieros y tecnológicos.

Hoy se reportan  regiones donde la enfermedad ya está considerada como un mal crónico y quienes la sufren tienen una esperanza de vida apenas inferior al resto de la población. Pero la triste realidad nos dice que  en Asia, África y América Latina hay lugares donde todavía es mortal, muchos de los portadores ignoran su condición -por lo que los contagios son aún frecuentes- y la transmisión vertical madre-hijo apenas ha disminuido.

El virus del SIDA sigue siendo amenaza letal a pesar de lo avanzado, habida cuenta la humanidad no puede seccionarse en comunidades cuando se trata del peligro de la especie, un hecho innegable precisamente este tres de diciembre, cuando conmemoramos el Día de la Medicina Latinoamericana.

(*) La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/sida)[2] es un espectro de enfermedades causadas por la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Tras la infección inicial, una persona puede notar ningún síntoma o puede experimentar un periodo breve de cuadro tipo influenza. Típicamente, le sigue un periodo prolongado sin síntomas A medida que la infección progresa, interfiere más con el sistema inmunitario, aumentando el riesgo de infecciones comunes como la tuberculosis, además de otras infecciones oportunistas y tumores que raramente afectan a las personas con un sistema inmunitario indemne. Estos síntomas tardíos de infección se conocen como sida, etapa que a menudo también está asociada con pérdida de peso.[]

El VIH se contagia principalmente por sexo desprotegido (incluido sexo anal y oral), transfusiones de sangre contaminada, agujas hipodérmicas y de la madre al niño durante el embarazo, parto o lactancia. Algunos fluidos corporales, como la saliva y las lágrimas, no transmiten el VIH. Entre los métodos de prevención se encuentran el sexo seguro, los programas de intercambio de agujas, el tratamiento a los infectados y la circuncisión. La infección del bebé a menudo puede prevenirse al dar medicación antirretroviral tanto a la madre como el niño. No hay ninguna cura o vacuna; no obstante, el tratamiento antirretroviral puede retrasar el curso de la enfermedad y puede llevar a una expectativa de vida cercana a la normal.[ Se recomienda iniciar el tratamiento apenas se haga el diagnóstico. Sin tratamiento, el tiempo de vida promedio después de la infección es 11 años.

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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