Los tatuajes en la piel y la colocación en ella de objetos metálicos mediante perforaciones está de moda, creciente y agresiva, pues de simples mariposas en hombros y espalda se ha pasado a situar aros, garfios, bolas, y cuanto artificio metálico se le ocurre al joven, o al adulto, incluso al anciano, entusiasmado al impulso de la ola de modernidad, que incluye dibujos geométricos, sexuales, religiosos, provocativos, insinuadores, ofrecedores… en cualquier sitio visible o no de la anatomía humana.
Es un hecho, está en la calle y a mucha gente en general parece gustarle y no titubea en gastar su dinero para ilustrarse la envoltura natural que trajo al nacer, y que se estira hasta convertirse en pliegues colgantes con los años…
En realidad el tatuaje ha tenido sus momentos, clientela, oportunidades y moda cambiante a través de los años.
Según describen algunos historiadores, desde personajes de la realeza británica, pasando por simples marineros, piratas, presidiarios y artistas, hasta filósofos y pensadores muy serios, han lucido, en una u otra época, esas controversiales señales de preferencias y morriñas, hasta la explosión contemporánea de exhibicionismo gratuito o rentado, de manera que hay de todo y usted también está en su derecho absoluto de tatuarse lo que quiera. Sin embargo, antes de hacerlo, le recomiendo que lea lo que sigue, podría interesarle.
Tatuajes, tinta y ganglios: alerta roja para la salud
La tinta utilizada en tatuajes viaja por el cuerpo hasta los ganglios linfáticos, lo que conduce a intoxicaciones con alguno de sus componentes, destaca un estudio publicado en Scientific Reports, difundido por agencias de noticias extranjeras.
De manera que en los ganglios se acumulan las tintas y los tiñen con los mismos colores que se incrustan en la piel, al tiempo que los engrosan de manera crónica. Cuantos más tatuajes se tenga, mayor será el número de partículas que se acumularán en los nódulos linfáticos, señaló Ines Schreiver, investigadora del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, una de las autoras.
En su artículo explica que la composición química de la tinta empleada en los tatuajes es muy variada y puede incluir desde pigmentos orgánicos a impurezas que contienen metales pesados como el níquel, el cromo, el manganeso o el cobalto, señalan.
En particular, el pigmento blanco utilizado para causar los efectos de brillos y sombras de estas ilustraciones está formado de dióxido de titanio, que produce un retraso en la cicatrización, inflamación de la piel y picazón.
Los investigadores en sus ensayos encontraron en muestras de tejido humano analizadas post mortem, que tanto el dióxido de titanio como otros pigmentos orgánicos procedentes de un tatuaje quedan retenidos en el tejido cutáneo.
También las partículas más pequeñas pueden ser transportadas por células inmunes fagocíticas hasta los ganglios linfáticos, donde se acumulan.
Aunque estos compuestos viajan hasta los ganglios linfáticos colindantes, a partir de este estudio, podemos decir que el nódulo más cercano obtiene esas partículas, pero otras viajan más lejos por el cuerpo, señaló Schreiver.
Por otra parte, el color más popular que se aplica en un tatuaje, el negro, se compone de hidrocarburos aromáticos policíclicos, un compuesto orgánico que produce cáncer.
Ya sabe lo dicho antes. Le informo: existe mucha más literatura que ilustra sobre peligros potenciales de ilustrarse la piel. Los tatuadores profesionales y los anuncios que promueven esta modernidad no suelen explicar las consecuencias de tales actos. Le reitero, si quiere tatuarse nadie se lo impide, pero la lógica de la razón simple le ordena que se informe primero. Saludos, y hasta la próxima.
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