Nacido en la India, el yoga es una práctica de
meditación muy común que se ha extendido en los países de América Latina. Sus beneficios permiten mantener el cuerpo en forma y estabilidad emocional o mental.
La práctica disciplinada del yoga mejora la tonificación muscular la coordinación motora, la postura y la flexibilidad, ayuda las personas que padecen ansiedad, estrés, depresión, problemas de sueño, problemas de concentración y ayuda a la relajación. Mejora el funcionamiento del sistema digestivo, se utiliza como tratamiento para la hipertensión, beneficia a personas con problemas respiratorios como por ejemplo el asma y especialistas aseguran que ayuda en el tratamiento de lesiones, dolores de espalda y problemas hormonales.
El yoga tiene varios componentes esenciales. Ejemplo de ellos son sus principios o reglas de vida (yamas y niyamas), el control de la respiración (prananayama), la meditación (dhyana), entre otros. Sin embargo, en occidente, el más popular de estos componentes, son las posturas o asanas. Se trata de una serie de posturas que se realizan con el cuerpo y que usualmente se efectúan en forma fluida, pasando de una postura a otra, y en conexión con la respiración.
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