Buena noticia para gorditos
Ansiar bajar de peso podría dejar de ser esa causa recurrente de desajustes emocionales en personas que se consideran obesas, o muestran tendencia a la obesidad, incluso en aquellas que realmente acumulan grasa en proporciones alarmantes, siempre que se ajusten las conductas a un mecanismo cerebral capaz de actuar para mantener el peso equilibrado, de acuerdo con recientes hallazgos en la esfera científica, reportado en el sitio especializado Cell Reports. Según este trabajo, existe un interruptor molecular en el cerebro que regula la quema de las grasas y podría ser una forma de controlar el aumento de peso, sostienen científicos de la universidad de Monash, en Australia. Los investigadores consideraron que puede ser una terapia para la obesidad y otros problemas metabólicos como la diabetes de tipo 2, de acuerdo con lo observado en ratones, en los que fue identificada la proteína llamada carnitina acetiltransferasa (Crat) en las neuronas que procesan el hambre, la cual regula el almacenamiento de grasa después de una dieta. Además, los científicos crearon un ratón con ese componente genéticamente apagado, y a causa de ello el roedor, cuando se le sometía a un ayuno o tras terminarlo, consumía sus reservas de grasa a mayor velocidad. La conclusión de los expertos es que someterse repetitivamente a una dieta puede conducir a ganar peso, pues el cerebro interpreta que se trata de pequeños periodos de inanición e insta a la persona a almacenar más grasa ante una futura escasez. La manipulación correcta de esa proteína ofrece la posibilidad de inducir al cerebro para que no reemplace la pérdida de peso aumentando la sensación de apetito y el almacenamiento de grasa, consideraron los investigadores. Al regular la carnitina podemos asegurar que la pérdida de peso inducida por una dieta se mantiene y no se revierte.
Malacidinas, prometedora arma contra las bacterias
Otra buena notica en el campo de la salud, especialmente cuando asistimos a un universo donde las bacterias cada día se tornan más resistentes. Se trata del hallazgo de una nueva familia de antibióticos que han llamado Malacidinas, la cual, afirman científicos, es capaz de curar en roedores infecciones que hasta ahora han sido de difícil tratamiento. Para esto fueron analizadas muestras de suelos en estados Unidos y en más de mil de ellas se encontró el compuesto que permitió aniquilar bacterias grampositivas, muy severas ante esos fármacos, señalaron los autores del artículo procedentes de la Universidad de Rockfeller. Según explicaron los expertos, administraron esos compuestos a ratas de laboratorio infectadas con Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) y observaron que las malacidinas lograron curar la afección. Pero no hay que mandarse a correr… todavía, pues el autor principal, Sean Brady, explicó que es imposible decir cuándo el compuesto se convertirá en un ente utilizado clínicamente pues se encuentra en una etapa temprana de su descubrimiento, precisa un despacho de la agencia Prensa Latina.
Viajar a Marte podría ser realidad dentro de 20 años
La distancia y el tiempo han sido factores limitantes para soñar con viajes a planetas de nuestro Sistema Solar, aunque se dispone de la tecnología coheteril, pero la potencialidad del combustible disponible para la propulsión ha sido el freno a la imaginación. Ahora surge un prometedor elemento que permite a científicos afirmar la posibilidad real de viajar al menos a nuestro más cercano vecino: Marte dentro de los próximos 20 años. Se trata de un nuevo propulsor de iones, cuyas pruebas, realizadas por la Agencia Espacial estadounidense (NASA) han establecido records, publica el portal Space, y difundida en Rusia Today. X3 se nombra el propulsor para naves espaciales mediante una corriente de átomos cargados eléctricamente, conocidos como iones. Los ensayos en el Glenn Research Center de la NASA, fueron optimistas, habida cuenta X3 rompió los récords de potencia máxima, impulso y corriente operativa logrados por un propulsor Hall hasta la fecha. Según especialistas, se demostró que el X3 puede operar a más de 100 kW de potencia. Los propulsores Hall utilizan electricidad para expulsar el plasma —una nube de partículas cargadas en forma de gas— de una turbina, generando así el empuje. Este tipo de motores es capaz de impulsar naves espaciales a velocidades mucho mayores que la propulsión convencional química, afirma la NASA. Por ejemplo, Gallimore estima que una nave con este tipo de propulsores puede alcanzar una velocidad de hasta 40 kilómetros por segundo frente a los 5 kilómetros por segundo que puede lograr un cohete con un propulsor químico. Una nave espacial impulsada por un propulsor Hall llevaría carga y astronautas a Marte con mucho menos combustible que un cohete químico.
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