La Marina Marlin promueve las actividades náuticas en Varadero con gran aceptación entre diferentes segmentos de mercado, fundamentalmente Canadá, América Latina, España y Rusia. Una de las más vendidas resulta el seafari a Cayo Blanco.
La aventura inicia desde bien temprano en la Marina Chapelin de Varadero. Los clientes llegan al muelle en pequeños grupos y suben al catamarán. La tripulación se alista y cuando todos están a bordo emprende el viaje.
Un viaje de aproximadamente una hora en catamarán permite a los clientes disfrutar de las bellezas naturales de la costa sur de la Península de Hicacos, justo antes de llegar a Cayo Blanco.
La excursión a Cayo Blanco es una de las actividades náuticas más demandas por los clientes en Varadero. Mercados tan diversos como Canadá, Cina, Rusia, España o Latinoamérica apuestan por esta modalidad para combinar placer con entretenimiento y actividad física.
La exclusividad del producto, el disfrute de la naturaleza en vivo y a todo color unido a la animación animan a los clientes a escoger esta aventura a su paso por el principal destino de sol y playa de Cuba.
Al llegar al cayo, sorprende la belleza de la playa en un entorno completamente privado. Sus fondos marinos esconden diversidad de peces, crustáceos y corales. Por ello son ideales para la práctica del submarinismo o el esnorkelin.
Le sigue la acogida del personal con actividades recreativas además de las propuestas gastronómicas.
Cae la tarde y las velas del catamarán se abren para emprender el camino de regreso. Atrás queda Cayo Blanco. La nave se aleja mientras surca las aguas de la costa Sur de la península de Hicacos para tocar definitivamente puerto en la Marina Chapelin y desmontar su carga humana, esa que hace que cada viaje valga la pena.
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Desde el periodismo pueden revisar el tema de los cubanos que aún no pueden viajar a cayo blanco. Es difícil de entender para los cubanos residentes o no así como para los extranjeros. Cuando vendes la excursión y un extranjero quiere comprar para un cubano además de la bella experiencia que le estás vendiendo se lleva de gratis el saber que derechos tiene el cubano en su propia tierra. Ni como turistas ni como inmigrantes hacen sentir tan mal a un cubano en el extranjero como cuando suceden estas cosas en tu propio país