La Marina deviene sitio predilecto para los buenos amantes, esos que prefieren la calma y la belleza que regala un edificio vetusto y silencioso, o una alta cumbre que se divisa a la otra vera del río.

El río Yumurí sirve de frontera natural al barrio La Marina.
La cercanía a las aguas del río Yumurí puede afectar a los pobladores cuando sube la marea y el río avanza barrio adentro

Los pobladores aprovechan las aguas del río para limpiar

La apacible corriente del Yumurí conserva el mismo semblante de siglos atrás

El puente peatonal comunica el barrio La marina con el de Versalles
El 

Las aguas del Pompón brotan constantemente.

Los pobladores de La marina cuentan con el único zoológico de la ciudad, conocido como parque Watkin
Desde las alturas de la escalinata Jesús María se aprecia una de las vistas más hermosas de la ciudad

Varias generaciones de matanceros han disfrutado alguna vez de las sombras que regalan los frondosos árboles del Parque Watkin

En el balcón de Jauregui se halla una emblemática ceiba a la que acuden personas para dejar ofrendas religiosas, o amantes para acurrucarse bajo su sombra

Otra vista del Parque Watkin, restaurado recientemente, y el cual engalana el barrio La marina
En La marina existe un círculo infantil para los niños

Cerca de las aguas del antiguo baño público se erige un parque infantil para los infantes de la zona
En las aceras de La marina lo mismo se juega una partida de dominó, se descorcha una botella de ron que se entabla una buena conversación
El Teatro Papalote, otra de las joyas culturales enclavada en La Marina

Una buena conversación surge en cualquier portal

La juventud camino a la escuela, otro de los rasgos modernos de La marina

Al final de la calle se yergue el símbolo de la ciudad, la columna del puente sobre el río Yumurí
El Mirón cubano

El parque La aurora

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