Viernes , 6 diciembre 2019
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Lo que Irma nos dejó…

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Reza el viejo refrán que después de la tormenta siempre llega la calma, pero en Cuba, después de un ciclón también salen los curiosos a constatar los estragos que el meteoro dejó a su paso. Puede alegarse además, que con la misma fuerza que batieron los vientos salen las cuadrillas de hombres encargados de recoger los escombros y ramas caídas. Coinciden con los trabajadores de la empresa eléctrica, quienes luego de dictaminar las distintas averías en la provincia, ponen manos a la obra para revitalizar el servicio eléctrico.

Aunque para muchos matanceros Irma no azotó con la fuerza de pasados huracanes que aun permanecen en la memoria, si causó severos daños en la cabecera provincial, sobre todo en las vías más cercanas al mar.

Incluso desde el sábabo 9 en horas de la tarde, cuando aún el ojo del huracán se encontraba distante de Punta Hicacos, ya el Viaducto matancero, vía que une la Capital cubana con Varadero, era víctima de la furia del mar.

Uno pensaría que la naturaleza aprovecha sus desafueros para limpiar sus entrañas de tanta basura acumulada por la negligente actitud de los humanos para con ella: toneladas de plásticos, calzados, envases, fueron arrojados a la carretera desde el fondo marino.

El domingo en la mañana la importante vía permanecía cerrada por el cúmulo de desechos depositados en la calle, parte de la arena de la playa Los Pinos también se había asentado en la carretera.

La playa del Tenis también experimentó la ira del mar, y las paredes de la parada de ómnibus ubicada a escasos metros de la playa terminaron en medio de la carretera, obstruyéndola.

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En la calzada General Betancourt varios árboles descansaban en la acera; y en el reparto Camilo Cienfuegos un grueso pino arrastró, con su caída, dos postes eléctricos.

Sin embargo, desde el propio domingo ya se había reestablecido en tránsito en el viaducto matancero, y el lunes amaneció signado por el ajetreo de cientos de hombres recogiendo los escombros y ramas de árboles caídos.

Más se puede asegurar que todo no fue pérdida tras el paso de Irma, incluso los buscadores de oro, esos entusiastas que persiguen los metales preciosos, comenzaron a hurgar en la arena cuando todavía las rachas de Irma se hacían sentir. La buenanueva sorprendió a más de uno, cuando entre tantos escombros un joven divisó un medallón de alguna cadena, otro muchacho un anillo de oro 18. Otros en cambio se contentaron con decenas de monedas de 1 peso.

A estas alturas, cuando Matanzas se halla en la fase recuperativa, se puede asegurar que Irma dejó a un pueblo unido que no se amilana ante las catástrofes naturales, y con la confianza siempre incólume.

Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

mm
Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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