Sábado , 7 diciembre 2019
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El rodeo no morirá en la Ciénaga de Zapata

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“Mientras yo exista no dejaré morir la tradición del rodeo por muy difícil que se torne el camino”, sentencia enérgicamente Luis Raciel Chávez Rodríguez. Desde niño sintió afición por esta disciplina. Fue tanto su apego que estudió veterinaria.

“Lo que más me gusta en la vida es montar toros, no me entusiasma ningún otro deporte, ni la caza, ni peleas de gallo, mi vida es el rodeo”.

Cuando pequeño, en su natal Palpite instalaron un tanque grande con sogas que se movía simulando la monta de un toro, pero su alegría duró poco, hasta que un muchacho cayó del toro imaginario y se fracturó la clavícula.

Sus 39 años han estado dedicados a ese deporte extremo, pero todo no ha sido color de rosa. Más de una vez se ha llevado un tropezón y no ha sido por la embestida de una bestia.

En su haber como activista del rodeo se pueden mencionar la construcción de cuatro pistas de rodeo. La idea prendió y llegaron a reunir hasta ocho equipos de varios municipios de la provincia para competir. Pero varios factores atentaron contra su empeño.

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Pero Raciel no es de los hombres que se cansan tan fácilmente, y su amor va en serio. Construyó una nueva pista, y el día de la inauguración, en octubre del pasado año, asistieron aproximadamente mil personas. Pero era un peligro, estaba abierto y asistían muchos niños y mujeres, por lo que 15 días después cerró el ruedo con palmas de corcho.

“Lo barato sale caro, pues el corcho es una madera que a los seis o siete meses se pudre, mas ese día inaugural participaron equipos de Palpite, Soplillar y Playa Larga”.

“Después comenzamos a hacer prácticas y se han sumado otros equipos. Realizamos enlace de ternero, doble enlace, derribo, monta de toro y ordeño de vaca, y contamos con 18 integrantes.

Ya cuenta con el permiso para cambiar la palma de corcho con ocuje, madera más resistente, y así el público asistente estará más seguro.

“La pista no es la ideal ni siquiera tiene gradas, algunos pensarán que se trata de una cosa de manigua. El proyecto Ksimba nos está apoyando. Esperamos la orden para hacerlo en Playa Larga, pensamos en un rodeo municipal con quioscos y todo lo necesario. Muchos se han entusiasmado y están comprometidos.

Además de ser una atracción para el pueblo, se ha convertido en una atracción turística. Cada vez que hacen actividades se reúnen un centenar de ellos, explica Raciel.

La pista de rodeo tiene un nombre sui generis, “Que la tradición no muera”, porque muchos le vaticinaron al joven que ese deporte no prosperaría en la Ciénaga. “Pero mientras yo respire y tenga fuerzas, los toros seguirán tratando de derribar al vaquero, y el vaquero de mantener el equilibrio”, asegura.

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LA VIDA EN UN RODEO

Raciel asegura que al enfrentarse a cada toro, siente que es el primero que monta en su vida, todo depende del equilibrio que tengas y la presión que poseas en la mano, hasta que no te sientas seguro no se puede abrir la puerta.

Como todo fuerte sentimiento, guarda algunas cicatrices de su pasión. “Una de las peores experiencias fue el tarrazo que me dio un toro. Lo más curioso es que el hueco del pantalón casi no se veía, era del tamaño de la uña, en cambio la herida sí era profunda.

En otra ocasión un equipo provincial visitó Playa Larga, y Raciel se atrevió a montar un bravo animal conocido por su fuerza y resabio. “Le llamaban Pintura de Guerra. Estaba toda mi familia presente y me preguntaron si me atrevía a montarlo, aunque aprendí que soldado brindado es soldado caído, finalmente me tocó montar al animal.

“Pensé, si me muero que la muerte me sepa a gloria, me acoplé a su lomo y le hice el tiempo. Son solo ocho segundos, encima de esa bestia son los segundos más largos de tu vida, pero ese lapso, ese breve instante, reconfortan una eternidad. (Arlety Veunes Toro y Arnaldo Mirabal)

Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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