Con motivo de la primera Bienal de Cactus Matanzas 2018, llegaron hasta la Universidad yumurina donde radica el Jardín Botánico de la provincia, varios coleccionistas para enseñar a estudiantes y trabajadores cómo realizar el injerto de este tipo de planta, pues actualmente son muchas las personas que se interesan por su cultivo y colección.
Los cactus o cactáceas pertenecen a la familia de plantas suculentas, originaria de América. Son una variedad que se caracteriza por necesitar muy poca agua. Por ello algunos especialistas se atreven a afirmar, que pudieran llegar a conformar los jardines del futuro, si se tiene en cuenta los prolongados períodos de sequía a los que se enfrentan algunos países del orbe.
Las cactáceas requieren de dos aspectos fundamentales para crecer. En primer lugar un buen sustrato, compuesto por un 60 por ciento de graba( arena de construcción), un 30 de materia orgánica(estiércol)y un 10 de tierra ferralítica (colorada) y precisan solamente de cinco horas de sol diarias.
Para realizar el injerto se realiza un corte longitudinal en los cactus que se desean injertar. Se hace coincidir sus ejes liberianos, frotando sus superficies. Luego se toma un hilo y mediante varias vueltas se juntan ejerciendo cierta presión. Una semana después se retira el hilo y se le hecha agua. Quienes dedican parte de su tiempo a la colección de cactus, como José Claudio León Valle, pueden llegar a hacer hasta 150 injertos solamente en una mañana.
El Melocactus Matanzanus, más conocido como erizo es una variedad endémica de la provincia en peligro de extinción. Actividades como esta favorecen la capacitación de los futuros profesionales para el cuidado y conservación de la biodiversidad al tiempo que amplía su cultura ambiental.
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