Sábado , 23 marzo 2019
Es Noticia

Mujeres como Mantis religiosas

Con sobrecogimiento y compasión observé como le devoraban la cabeza mientras él perecía de placer, ante cada embestida fenecía impávido pero gustoso, y es que en ocasiones el amor sí mata, bien lo saben las Mantis religiosas. Al aparearse, el macho es devorado por la hembra. Quizás de allí surgió la frase de perder la cabeza por una mujer. Yo particularmente he perdido la cabeza más de una vez, y hasta una camisa y un reloj.

Siempre he admirado a los caballeros medievales, recorrían medio mundo aventurándose en hazañas ficticias contra dragones y gigantes.

Yo no luché contra molinos ni seres sobrenaturales, pero por una mujer rompí mi única camisa de salir, en un combate mortal con un perro callejero. Había marchado a una ciudad innombrable para verle, y antes de llegar me bebí toda una bahía de ron. No se quién fue el culpable, si el perrito o yo, lo cierto es que deshizo mi camisa negra entre sus fauces asesinas.

El tiempo pasó y regresé a la ciudad, cuyo nombre no escribiré, con un hermoso reloj dorado regalo de un amigo. La muchacha -no cobrará protagonismo en mi historia- vivía cerca de un muelle. Yo andaba con un grupo de compañeros y tras descubrir dónde ella vivía decidí lanzarme no contra molinos, sino al vacío desde el muelle .

Nadie me advirtió que el muelle era un atracadero de barcos. Aún hoy, cuando pienso en esa noche siento el sabor del petróleo. Al salir del agua el reloj había quedado en el fondo del mar.

Esa mujer siguió devorando mi cerebro cual mantis religiosa, y yo, estoico y enamorado, le hice un jardín bajo su cuarto con caracolitos del río y le sembré mariposas. Eran sus preferidas. Pero como había perdido la cabeza, en un arrebato de locura desbaraté la gran obra, sentía las risas de las personas a mis espaldas mientras desandaba con un manojo de mariposas al hombro.

Por suerte los años no pasan por gusto. Hoy miro con simpatía aquellas locuras cometidas por aquella hermosa bailarina, que nunca me atreví a ver danzar. Pero aún hoy, al presenciar la suerte del macho de la Mantis religiosa pienso en un nombre de mujer.

Comparte:

Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

mm
Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top