Domingo , 1 diciembre 2019
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“Para descubrir el talento oculto de mis estudiantes…”

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20171220_123145La historia de Mercedes Cabrera, una matancera con 50 años de ejercicio en el magisterio.

A pesar de sus 70 años de edad, día a día fuerza sus pasos para subir la loma de Milanés que la conduce hasta la Escuela provincial Pedagógica de Matanzas, donde trabaja como Instructora de Arte.

Mercedes Cabrera Almeida desde muy pequeña soñaba con ser maestra, sobre todo en la parte artística que era la que verdaderamente le apasionaba. Un día su sueño se hizo realidad.

-¿Cómo se inició en el mundo de la enseñanza?

Tengo una experiencia muy linda porque a los 14 años de edad me uní a la Campaña de Alfabetización, y  fui a trabajar en los límites  de la provincia de Camagüey, en un lugar que se llamaba Central Nela, actualmente se le conoce como Central Araselio Iglesias. También alfabeticé en Mayajigua , Yaguajay y en Meneses.

Cuando regresé de alfabetizar, el Comandante Fidel Castro Ruz nos dijo a todos los brigadistas que podíamos estudiar lo que quisiéramos y  como a mí me interesaban las artes, yo pedí arte dramático.

De repente, recuerda una anécdota y muy emocionada, cuenta.

“Cuando opté por estudiar teatro, mi familia no estuvo de acuerdo. Entonces, el Sauto reabrió luego de un período de reparación y empecé a trabajar allí. Pero, como a mí me gustaba tanto el arte, cuando venían compañías me colocaba tras los costados del escenario y actuaba a escondidas mientras transcurría la obra.

“Un día llega una compañía de mexicanos y cuando terminan, yo voy para el escenario y me pongo a actuar y a saludar al público, un público imaginario, y en el momento en que finalizo empieza el aplauso y yo me viro y digo ‘!!!ayyy!!!’, era  el director de la compañía mexicana y me pregunta: ‘¿a usted le gusta? y yo rápido le contesto: ¡sí!, ¡me encanta!.

“Me pidió mi nombre y apellidos, y lo único que me dijo fue: ‘usted va a recibir una citación’. Como a los 3 meses, me llega una carta para presentarme en cultura provincial y hacer las pruebas de actitud de teatro para estudiar en la Escuela de Arte de La Habana y así fue como me inicié en el mundo de la actuación y la educación.”

-¿Y después de graduada…?

Una vez que me gradúo me ubican aquí, en la Escuela provincial Pedagógica, donde impartía talleres de actuación a los profesores. Después trabajé como dirigente en la Casa de Cultura Bonifacio Byrne hasta que me jubilo, y luego con 55 años de edad regreso a este centro como Instructora de Arte en teatro y profesora guía, pero sin dudas, lo que me apasiona de este trabajo es poder  descubrir ese talento oculto, que a veces los estudiantes no saben que tienen y yo lo encuentro, eso es lo que verdaderamente me gusta a mí.

-¿Han sido años fructíferos los dedicados al magisterio?

Es una experiencia preciosa, el primer encuentro que uno tiene con el grupo es conocerse y yo lo hago a mi estilo, le pregunto su color favorito y de ahí deduzco su personalidad, también conversamos sobre dónde viven o si padecen de alguna enfermedad. La tarea de ser  guía es lo más lindo que hay porque tu empiezas a conocer al alumno poco a poco hasta que ya de verlos nada más,  sabes cuando tienen algún problema, uno se convierte en la segunda madre de ellos y como tal, estoy dispuesta a darles todo mi apoyo cada vez que lo necesiten.

-¿Qué cualidades o virtudes considera que debe tener un buen profesor?

Ese es un punto muy importante, en mi opinión un profesor lo primero que debe ser es muy humano, sincero, solidario, tener principalmente ética. A veces olvidamos que fuimos nosotros mismos estudiantes y juzgamos a los alumnos sin ponernos en su lugar; pero lo esencial es la preparación constante y la paciencia.

-¿Cuánta importancia tiene el maestro en la formación de valores, tan  necesarios para construir una sociedad mejor?

El profesor nunca se puede cansar de inculcar valores, hay que dar más charlas y conversatorios en las escuelas. Ser maestro va más allá de pararse en un aula a impartir clases, es formar personas de bien y prepararlos no sólo profesionalmente sino también para la vida.

Ver Escuela pedagógica de Matanzas, “enamorar desde el magisterio”

(Lisandra Velázquez Ballester y Sairys Morales Leal, estudiantes de Periodismo)

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