Martes , 23 abril 2019
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Pirsin: Perforaciones del cuerpo humano, riesgos y ¿beneficios?

El libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones sobre  lo terrenal y lo divino, independientemente de las consecuencias reales que su determinación pueda acarrearle.

Sobre esta base hay quienes deciden afiliarse a los pirsin, es decir, perforarse su propio cuerpo en busca de cierta estética, cuyo fin puede ser  variopinto, desde llamar la atención, identificarse con alguna secta o tendencia, o simplemente estar a la moda para aspirar a ser aceptados dentro de determinadas sub culturas.

Una nueva práctica entre algunos adolescentes amplía el repertorio metálico dentro de la boca. Ahora también usan dos imanes en forma de balines, uno debajo y otro encima de la lengua. Esta  tendencia ha provocado serios problemas en jóvenes que se tragaron las piezas metálicas, las cuales pueden adherirse  en los intestinos. Expertos también alertan sobre  daños que sufren los dientes y el organismo cuando  se ingiere el ácido que se desprende del metal.

Tratados especializados refieren que las diferentes culturas del mundo, a veces desconocidas por las sociedades occidentales, son la cuna de esta práctica, el perforado, como rito o señal de pertenencia a una u otra tribu, o a veces para indicar que una persona es ya madura.

Los esquimales son los que originariamente emplearon los perforados de nombre labrets, que en su mundo se practicaba en los jóvenes que pasaban de ser niños a adultos responsables con cualidades y actitudes  para salir a cazar con sus mayores.

Otro de los orígenes de la perforación corporal está en las tribus mursi y masái, en concreto en la población femenina, que deforman su cavidad bucal con discos para aumentar de tamaño la boca y alargan sus lóbulos llevando unos carretes metálicos de gran tamaño.

Actualmente, algunas tribus han heredado dicha práctica de antaño. Los guerreros Potok portan en su boca un disco labial y se atraviesan el tabique nasal con una hoja de árbol. Las mujeres de Nueva Guinea atraviesan con una espina de pez las aletas nasales y el tabique, mientras que los hombres llevan en el tabique dientes de pez. Las mujeres Tinglit se agujerean su cuerpo como muestra de paso de la pubertad a una madurez.

Y antiguamente, las tribus Sioux, hacían a los jóvenes someterse a una prueba consistente en perforarse el pecho con garfios colgándose con cuerdas a un árbol hasta lacerar la piel, de esta forma demostraban que estaban preparados para ser guerreros.

Los antiguos mayas practicaban el perforado perforando el labio, nariz y orejas con las joyas más caras que podían permitirse y los indios Cashinawa se perforaban la nariz para insertarse plumas de colores que indicaban su rango y su madurez.

  De interés para quienes aspiren a lucir algún tipo de decoración corporal  mediante perforaciones es el tiempo estimado de cicatrización, por ejemplo: En el cartílago de la oreja tarde entre 6 y 12 meses; en el lóbulo de uno a tres meses; en las fosas nasales de seis a ocho semanas; en el ombligo y barriga de dos meses a un año; en los labios alrededor de cinco semanas…

 Riesgos, más allá del libre albedrío…

Quienes decidan perforarse deben saber sobre todo los riesgos de infección por diversas causas,  la más frecuente es que la herida permanezca expuesta en una zona de ingreso fácil a microorganismos especialmente la hepatitis C que se adquiere por falta de higiene (instrumento mal esterilizado) y el contacto directo en sangre.

No desinfectar la zona adecuadamente, no utilizar el antiséptico adecuado, no seguir el plan de cuidados para la perforación, atenciones para la cura posterior y utilizar objetos que hayan sido utilizados por terceras personas y no hayan pasado un proceso de esterilización se considera comportamiento de alto riesgo.

Al realizar una incisión en la  piel, una herida, se activan los factores de coagulación y cicatrización, que pueden verse alterados por diferentes causas y producirse un engrosamiento de la cicatriz, lo que conduce a un queloide.

Entre los riesgos médicos más frecuentes aparece la perforación de un nervio o de un  vaso sanguíneo; la perforación en el labio inferior puede provocar perdida de hueso periodontal en los incisivos inferiores con posterior pérdida dental; desgarro por traumatismos de la joya insertada; cáncer de lengua  al trozar el aporte sanguíneo de los principales vasos y necrosis de la zona con daño irreparable; edema de glotis por varias causas alergias, infecciones, se produce una inflamación de la lengua,  los tejidos de la boca “orofaringe” y como consecuencia, asfixia.

 Riesgos en la zona bucal: Resección gingival: consiste en la retracción de las encías, dejando más superficie dental al descubierto. Esto causa el movimiento y posterior pérdida de piezas dentales.  El continuo contacto entre el diente y un objeto metálico puede causar la acumulación de placa bacteriana y por ello los problemas que esta trae. Los traumatismos dentales  son bastante comunes y pude ir desde simple rozamiento hasta el astillamiento o la fractura de alguna pieza.

Otras consecuencias negativas pueden ser: Alteraciones del habla: el hecho de tener un pirsin, sobre todo en la lengua, altera la pronunciación de algunas consonantes como R, S, T y L. Esto es debido al golpe que provoca la joya con el paladar. Maloclusiones dentales: el hecho de tener un cuerpo extraño en la cavidad oral modifica el movimiento de la lengua y así la posición de los dientes y por consecuente la mordida. Halitosis  puesto que puede causar la acumulación de placa bacteriana también provoca mal aliento.

¿Y los beneficios?  Cada persona ha de hallarlos en su propia satisfacción psicológica de saber que está haciendo lo que le venga en ganas, sin admitir críticas ni sugerencias, sintiéndose el ombligo del mundo y dueño de sus propios riesgos… Lástima que donde la salud pública es universal y gratuita, como en el caso de Cuba, los costos médicos ocasionados por los riesgos de los pirsin tenga que cubrirlos  el presupuesto del Estado, alimentado por los que trabajan, aunque a la mayoría de estos no les gusten las perforaciones, y a pesar de su propio libre albedrío… Y no es juego de palabras.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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