Tomegrito. Bajo este nombre William Gómez Rodríguez bautizó al ave resultante del cruzamiento que realizó entre el tomeguín de la tierra y el negrito, considerada por la Organización Ornitológica de Cuba como la única existente en el país.
“Soy máster en Química y me he interesado siempre por el tema de la conservación de la fauna endémica. En ese sentido, realicé una maestría que discutí en la Universidad de Matanzas con el título Estudio de la conducta cuando se reproduce en cautiverio del Melopyrrha nigra nigra, nombre científico del negrito, un ave que muchos cubanos la tienen como mascota por su canto melodioso”, comenta Gómez Rodríguez.
El creador del ejemplar añade que la investigación surge con la idea de obtener un híbrido hijo del negrito y del tomeguín. “La pareja que utilicé para el cruzamiento está formada por la negrita y el tomeguín como hembra y macho, respectivamente”, destaca.
Los caracteres morfológicos de ambas aves determinan la elección de la pareja, es decir, el tomeguín es más pequeño que la negrita, lo cual implica mayores posibilidades al realizar la cópula.
“Se obtiene un ave igual al negrito en longitud y volumen, con pico intermedio. Conserva las cejas y la corbata naranja del tomeguín en un cuerpo negro. Canta como sus progenitores, no de forma separada sino en una sola pieza. Resulta muy difícil obtener el híbrido, pues estadísticamente cada 14 huevos que pone la hembra solamente nace un pichón”, expresa Gómez Rodríguez.
Por otra parte, agrega, que para lograr estos nuevos pajaritos primero es necesario obtener a sus padres en cautiverio. Ellos se crían juntos, pero separados de la influencia de tomeguines y negritos para tratar de que la hembra reconozca su pareja en el macho de otra especie y viceversa.
Hace varios años que William no lograba ningún ave, pese a los enormes esfuerzos. Finalmente nació una pareja, la segunda de hembra y macho que conseguía, comenta Licett Álvarez Vidal, esposa de Gómez Rodríguez, a quien llaman “el biólogo por cuenta propia”.
La pareja de tomegritos obtuvo la condición de gran campeón en el evento nacional de ornitología que se desarrolló en el municipio matancero de Cárdenas. Merecieron el premio mayor ante la imposibilidad de competir con el resto de las aves por su condición de ser únicos y endémicos.
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