La miro andar y me recuerda a mis propias abuelas. Sus pasos aunque achacosos aun parecen seguros. Los años no han conseguido opacar la chispa de sus ojos y todavía ve perfectamente. Sus manos ya no tienen la misma fuerza de los años mozos más la cocina agradece sus potajes negros y la casa tiene su impronta en cada rincón. ... Leer Más »
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