Allí se podía comprar casi cualquier cosa, desde un helado hasta un chivo. En la efervescencia común a todos los mercados se encontraba la gente, cambiaban de manos las mercancías, fluían capitales. Le daba vida a la ciudad, oxigenaba los negocios, le confería utilidad y encanto a ese sitio junto al río San Juan que hoy no es más que ... Leer Más »
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