A los 16 años decidí grabar en mi piel el rostro del Che Guevara. Para mi madre fue un acto de desobediencia, para mis amigos un snobismo. Lo cierto es que esta decisión se convirtió en la más temeraria y resuelta de mi vida. De niño crecí observando un cuadro de estilo algo primitivo del Guerillero Heroico que colgaba en ... Leer Más »
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