Es cierto que las labores del campo son rudas, pero no matan a nadie, y para confirmarlo nadie mejor que un octogenario que ligó su vida a la siembra de caña de azúcar. Con tan solo nueve años, Justo Emilio Berrier se recuerda cargando caña en la finca donde nació, Siete Casitas, a pocos kilómetros del poblado de Agramonte, Matanzas. ... Leer Más »
Su imagen más cercana
