La reacción del público hace que todo valga la pena. Carlos Rafael Padrón, entrenador principal del Delfinario de Varadero, pone a prueba su habilidad y la de los delfines en cada espectáculo. Los aplausos y vítores siempre acompañan al truco de “surfear” sobre uno de esos mamíferos marinos tan conocidos por su notable inteligencia y capacidad para empatizar con el ser humano.

Desplazarse sobre uno de esos cetáceos como si se tratara de una tabla de surf no es coser y cantar, pero Carlos hace que parezca sencillo, y viéndolo, a cualquiera casi le entran ganas de probar suerte.

Todo sucede en el agua de la laguna, donde el entrenador repite una rutina practicada muchas veces y se sube al lomo de una de las delfinas.

Hombre y animal se convierten en un mismo ser que se desplaza velozmente por el agua y rumbo a las gradas siempre llenas del delfinario.

Para lograr ejercicios como este un entrenador divide en partes las rutinas para facilitar que el animal las aprenda, y aprovecha características individuales de cada delfín como la rapidez, e incluso los rasgos de su personalidad.

Ver a un ser humano mantener el equilibrio sobre el lomo de una delfina mientras esta se desplaza a gran velocidad es un espectáculo que no deja a nadie indiferente, y sorprende cada vez como si fuera la primera.

El entrenador establece un vínculo especial con los delfines, de la especie nariz de botella (Tursiops truncatus), y esa relación de respeto y confianza se cultiva a diario.

Los animales más inteligentes de la Tierra, “frescos” y extremadamente sexuales son los delfines, en opinión de Carlos Rafael.

En el Delfinario de Varadero existe un grupo saludable de 14 delfines, liderados por un macho de unos 57 años de edad que es el más longevo de su especie en el país, y tal vez del mundo.

El Delfinario de Varadero atrae a público de todas las edades, más de mil personas cada día, sobre todo en los meses de verano.


Su imagen más cercana
